domingo, 29 de diciembre de 2013

MALA NOCHE / EPILÉPTICO (dos cómics)

Criminal, Mala noche es una historia autoconclusiva del guionista Ed Brubaker  galardonado con los premios Eisner 2007 y el Harvey 2006 y 2007. Le acompaña en las ilustraciones Sean Philips cuya colaboración con Brubaker –creadores de Sleeper e Incognito– según palabras de Ken Bruen, en la introducción, ‘se asemeja a la colaboración entre De Niro y Scorsese, es el de dos creadores en perfecta armonía’.

Esta cuarta novela gráfica de la serie Criminal aúna los elementos del género negro más clásicos en una historia con un protagonista, Jacob Kurtz, que en cierto modo se defiende de la vida desde sus viñetas como dibujante para un periódico. Hay crímenes, secretos, una enigmática pelirroja y un misterio enterrado en el pasado dándole un giro trepidante al final, otro de los alicientes que destaco. No hay escenas de sexo subido, lo cual agradezco para la trama; el personaje de Frank Kafka P.I. me ha entusiasmado aún sabedor de que es un recurso habitual en este género, al igual que esa ‘voz en off’, ese flujo de conciencia del protagonista, como hilo conductor en sordina.
Epiléptico, la ascensión del Gran Mal es una novela gráfica del francés David B. Fue elegido como mejor comic por la revista TIME y como el mejor libro de no ficción por METACRITIC. El volumen publicado por Ediciones Sinsentido reúne los seis publicados inicialmente bajo el título de La Ascensión del Gran Mal.

Epiléptico es una historia evocada por el autor respecto a la enfermedad incurable de su hermano Jean Cristophe: la epilepsia. Destaco no solo la historia, el viaje en el que nos sumerge David B. contándonos su infancia y la de su familia, una auténtica epopeya insomne alrededor de esa enfermedad del mayor de los tres hijos del matrimonio; me ha impresionado poderosamente la metaforización de las viñetas, la capacidad de simbolizar y comunicar con imágenes ese universo de personajes y vivencias, incluso de los sueños y los miedos infantiles.

También he escogido un detalle de ambas para maridar este Epiléptico con Mala noche, y es el que sus respectivos protagonistas sean dibujantes de historietas, que se revelen contra el mundo mediante sus creaciones, ficcionando la realidad desde su mirada solitaria e indefensa.

Espero que también sean dos lecturas de vuestro agrado o al menos que os lleguen a provocar sensaciones perdurables.


FELIZ AÑO 2014

Por Ginés J. Vera

lunes, 23 de diciembre de 2013

MARTA RIVERA DE LA CRUZ: «Los best seller se convierte en best seller porque los compra gente que no comprar libros».

Última entrevista de este año 2013 a la periodista y escritora Marta Rivera de la Cruz que empezó su carrera literaria resultando finalista del Premio JB de Novela Corta en 1996. En 1998 obtuvo el premio Ateneo Joven de Novela de Sevilla por Que veinte años no es nadaen 2006 su novela En tiempos de prodigios fue finalista del Premio Planeta. Ha trabajado como periodista y editora, siendo autora además de tres libros de ensayo.

Esta entrevista la realizamos a medias junto a un compañero de los medios y a la editora Susana Alfonso, en la tercera y tranquila planta del hotel de otras tantas entrevistas.

Gracias Susana y, con tu permiso, Salvador; muchas gracias.


¿Hacía tiempo que tenía pensada esta novela? ¿Era una necesidad y ha surgido ahora el momento de que viera la luz?

No como una necesidad, aunque la verdad es que sí surge como una historia que empieza a formarse en la cabeza y sí que me parece interesante y merece ser contada.

La novela coincide estos días con el tema de las bodas presente en algunas películas e incluso alguna obra de teatro de éxito que tratan del amor en la tercera edad.

Fue todo circunstancial, no lo pensé mientras la escribía. Aunque la protagonista es una persona mayor también hay mucha gente joven que es importante en la novela.

¿Tal vez el interés era por las circunstancias de esa llamada tercera edad, es un nuevo consumidor?

Bueno, es que a mí no me gusta llamarlo tercera edad, me parece horrible porque si no hay primera edad ni segunda edad, ¿por qué hay tercera edad? Es gente cada vez más autónoma que cada vez llega a la edad madura en mejor estado de salud, gente que continua saliendo, produciendo y habrá que pensar en productos para ellos.

A partir de una determinada edad, de los 50, ¿las diferencias se notan menos, los problemas y  las inquietudes son más comunes?

Yo creo que antes de los 50. A medida que cumples años se van limando las diferencias. Entre una persona de 50 y una de 70 no hay tanta diferencia como entre una persona de 20 y una persona de 30.

Kate no es una persona normal en cuanto a que es millonaria, ¿te interesó que fuera así para la novela, la vida de las personas normales es menos atractiva a la hora de escribir?

Más que millonaria, Kate es una persona acomodada, que vive de los derechos de autor, y todos sabemos que de los derechos de autor no se puede vivir a menos que seas Stieg Larsson o la autora de Harry Potter. Aparte de las circunstancias de su buena suerte, es una persona normal, no es una mujer muy guapa, ni muy inteligente, ni con mucha vida social; es una persona normalita que acaba teniendo problemas económicos.

Me llama la atención el sentido de la gratitud y responsabilidad de Kate, por una parte por ese matrimonio a los 35 años, y luego cuando llega a Ribanoba y por gratitud a Julia del Amo decide quedarse.

Sí, Kate es una persona que quizá porque es muy responsable, muy recta; ella misma dice que se ha pasado la vida haciendo lo que es correcto, piensa en todo momento si eso es lo que hay que hacer. Cuando llega a Ribanova (en España) y se encuentra con una familia que ha cuidado de su padre sin tener que hacerlo, se echa sobre los hombros la responsabilidad de decir: ahora tengo yo que cuidar a esta familia, si eso pasa por hacerme cargo del ‘muerto’ de una librería que ha dejado de ser un negocio, pues adelante.

El tema de la literatura está muy presente; no solamente por lo de los derechos de autor de Albert Solomon, también por la librería El Unicornio, por el personaje de Vera Smith, y sobre todo por el personaje real  de Truman Capote.

Al final cada uno acaba hablando de lo que conoce bien. Más que de la literatura, que sí que está presente en la novela, lo está el negocio editorial: los libros que dan dinero, los que no dan dinero, los que hay que publicar como sea, los que se publican pero no arrancan, la librería como negocio. El negocio literario es otro personaje de la novela.

Si en el negocio literario solo se busca la comercialización habrá muchos autores que se queden en el camino.

Al final es verdad que si un autor, aunque sea muy válido, no es capaz de vender un mínimo de ejemplares de la novela para que esta sea rentable, yo entiendo que una editorial no lo puede publicar. Hablando un día con un editor me decía: ‘ni somos una ONG, ni hermanas de la caridad; es un negocio. Yo no puedo apostar otra vez por un libro si no estoy convencido de unos rendimientos mínimos’. Es verdad que si un libro no consigue un mínimo, pues no se puede apostar por él.
Hay una cosa que hay que empezar a asumir y es en que el negocio de los libros, la literatura a gran escala, lo sostienen los no lectores. No hay en España lectores suficientes para sostener la literatura con mayúsculas. Los best seller se convierte en best seller porque los compra gente que no comprar libros. Lo mismo en España hay 15.000 lectores que están pendientes de las novedades, que van a las librerías, que buscan…, solo estos no podrían sostener la literatura, tendrían que estar comprando todos los días. Quien sostiene el entramado es la gente que entra en la librería para comprar un libro de moda o una novela que conoce de oído o para comprar un libro para regalar. Ojala no existiera, pero tiene que existir.

¿Qué considera  más importante: los personajes o la historia en sí?

Para mí no hay personajes secundarios, creo que todos los personajes sostienen la trama. Yo cuando elaboro una historia no puede funcionar sin unos buenos personajes, pero unos buenos personajes trabajando en una historia plana, pues tampoco tiene mucho para donde desarrollarse.

Coménteme estas frases, para terminar, que he leído en la novela: ‘Los recuerdos que dejan las personas se desvanecen con los años (…) la memoria de cada uno de nosotros está destinada a deshacerse suavemente hasta que no queda nada’.

Es un poco verdad; no hablo en las familias, hablo en el tiempo, en la Historia. Llega un momento en el que las cosas pequeñas se desvanecen completamente. Ponía el ejemplo de Napoleón, pregúntale a alguien de quince años quién era Napoleón. Te dirá: “era francés, estuvo en una guerra…”, pero nadie se va a acordar de qué le gustaba comer, de si le gustaba la música o si se levantaba de mal humor; son cosas que existen cuando estamos nosotros, una vez que no estamos esas cosas se van.

Muchas gracias y mucha suerte Marta, felices fiestas.


Por Ginés J. Vera

jueves, 19 de diciembre de 2013

SERGIO LLAUGER: «Cuando ya no queda nada, simplemente o te adaptas a lo precario o pereces».

Entrevisto al escritor Sergio Llauger que acaba de publicar El Yermo, su segunda novela, tras Diario de un Zombi en 2010, con gran éxito de público y venta siendo publicada en varios países de habla hispana. También ha participado en antologías como Zombimaquia, Taberna Espectral o Body Shoots, también dentro del género fantástico. Os dejo la entrevista sobre El Yermo, una novela de ciencia ficción con el trasfondo de una hecatombe nuclear.

Todo empezó con la Novih-Tsar, con los rusos, Corea del Norte y esa inquina contra Corea del Sur y los Estados Unidos… Más real que ciencia-ficción, me temo.

La novela trata del fin del mundo después de una tercera Guerra Mundial, necesitaba una premisa real, un desencadenante creíble, que le diera veracidad a los acontecimientos que se llevan a cabo. Me pareció oportuno basarme en algunos de los conflictos internacionales que azotan nuestra sociedad en la actualidad.

Lo de las cucarachas y la radiación si lo había leído, pero las ratas, los cuervos y los piojos, la verdad es que da pavor ver a los futuribles vecinos en caso de hecatombe nuclear. Y el océano, madre de la creación, desolado… Qué contraste.

He sido un ferviente consumidor de todo lo relacionado con la ciencia ficción de este tipo, he estudiado el comportamiento humano y he sacado mis propias deducciones. El Yermo es una visión personal de qué consecuencias habría para los hombres y para el mismo planeta Tierra en una situación así. Es fácil de imaginar que todo lo explicado en la novela podría ocurrir en realidad. Cuando ya no queda nada, simplemente o te adaptas a lo precario o pereces.

La “Bóveda del fin del mundo”, un lugar que existe realmente, tiene una significación especial en esta novela. ¿Fue este el origen a la hora de escribirla? ¿Por qué la ha situado en las Islas Británicas?

Sí, fue la premisa para desarrollar esta historia. Necesitaba un lugar, un objeto o un ideal realista que les diera esperanza a los protagonistas de la novela, además de un motivo por el que luchar. Sencillamente, esa bóveda que existe en la realidad me pareció el icono perfecto. Decidí ambientar la historia en Gran Bretaña porque deseaba darle un aire más internacional, además de que fue pensar en un Londres post-apocalíptico y la imagen que vino a mi mente fue tan poderosa que no tuve ninguna duda al respecto.

‘Cuando ya no veamos ninguna luz reflejada en la mirada de los hombres, significará que las tinieblas del camino terminaron convirtiéndonos a todos en bestias’. Le dice el comerciante de raíz de telurio a Adam.

Una cita que me comenta mucha gente después de leer el libro. Es propia, y creo que refleja muy bien lo que les pasa a la mayoría de supervivientes que viven en El Yermo.

Al leer sobre la Guarida y en especial sobre la Jaula, me he transportado a otras historias post-apocalípticas; me gustaría saber qué autores del género le han inspirado, aquellos por los que siente devoción literaria.

La verdad es que de historias de este tipo solo he leído “La carretera” de McCarthy. Casi podría asegurar que mis verdaderas influencias han llegado por otras vías, como el cine, con películas como Mad Max o El libro de Eli, o de los videojuegos, con joyas como Fallout o Rage. Pese a que la ambientación de El Yermo es similar a todas ellas (un paisaje postnuclear), desde un primer momento me he esforzado por otorgarle al argumento y a los personajes una personalidad muy propia y diferenciada del resto de obras del género.

‘Allí donde queden hombres siempre quedará maldad’, afirma el señor Bellici. Menudo legado, ¿es de la misma opinión?

Absolutamente sí. Allí donde haya hombres siempre habrá maldad. Aunque también habrá cosas muy buenas e increíbles. Es el don y la maldición del ser humano; su capacidad para crear y para destruir. La gran masa encaja las consecuencias, pero solo unos pocos individuos elegidos tienen el poder de cambiar el mundo, ya sea para bien o para mal.


Me ha gustado esa expresión del anciano Kane a Adam, ese ‘todos éramos aprendices de la supervivencia’, ese deber de resurgir de las cenizas, casi un lema vital recorriendo las páginas de la novela.

El ser humano y su instinto de supervivencia. Por mucho que desees dejar de respirar y morir no puedes, el propio metabolismo te obliga a dar una bocanada de aire cuando el oxígeno en tus células alcanza un nivel crítico. Es el mismo concepto aplicado a gran escala. Pase lo que pase con nuestra sociedad, el ser humano siempre se verá impulsado a intentar sobrevivir, aunque eso conlleve pasar por un duro aprendizaje para lograrlo.

En mi humilde apreciación El Yermo transmite esperanza, el verdadero sentido de la vida cuando la condición humana degenere en situaciones límites.

Es una novela dura, pero dentro del drama y de la desolación, soy partidario de dejar siempre en mis historias un poso de esperanza. A menudo ya tenemos nuestra propia realidad para quedarnos con su mal regusto. Prefiero que mis novelas hagan que el lector las acabe con un buen sabor de boca, a pesar de lo tensas y dramáticas que puedan llegar a ser en ciertos momentos.

¿Qué lleva a un gestor de cuentas de una multinacional a adentrarse en el mundo de la ficción, y en especial en el de la ciencia ficción?

La afición, puramente. Me apasiona contar historias. Y lo seguirá haciendo durante muchos años, espero.

Muchas gracias Sergio y mucha suerte.


Por Ginés J. Vera

lunes, 16 de diciembre de 2013

MILAGROS FRÍAS: «La madurez nos impregnan con una sabiduría que hace decantarnos por lo que realmente nos apetece».

La entrevista de esta semana es a la escritora Milagros Frías. Escritora, periodista y crítica literaria; su actividad laboral siempre ha girado en torno al periodismo y la cultura.

Ha publicado entre otras, las novelas: La sal de la vida, Ars Amandi, Paisajes de invierno y La alambrada de Levi, así como numerosos cuentos. El verano de la nutria, resultó ganadora de la XXI edición del premio de narrativa Gonzalo Torrente Ballester.

En el hotel donde nos entrevistamos le formulo estas preguntas al hilo de su última novela, Amor en un campo de minas (Agaida, 2013)


La historia me evoca palabras como: memoria, catarsis y renacimiento.

La memoria está en la base de lo que somos, es lo que nos permite tener un bagaje para vivir la vida con las lecciones aprendidas e ir progresando; la catarsis es una síntesis, es la que lleva a Sofía, a la protagonista, a emprender esa aventura, que al final resulta bastante imprevista; y el renacimiento tiene que ver con que Sofía cuando empieza la novela es una mujer joven, con una vida estable bastante aburrida que va madurando a lo largo de la novela, cuando no tiene más remedio que afrontar los problemas que van surgiendo, madura a la vez que consigue una manera de vivir más apasionante más estimulante, esa manera de vivir que hace que cuando uno se levanta por la mañana lo haga con ganas de comerse el mundo.

El titulo nos abre a su seducción y al misterio de esta historia: ‘Amor en un campo de minas’,

Amor en un campo de minas es un titulo contundente que tiene que ver mucho con el contenido, porque en el libro hay amor, pero no es una novela de amor en estricto senso, tiene un componente de novela de aventuras, de thriller, de un fondo misterioso que invita a lector a seguir leyendo para saber qué pasa, y un poco de atmosfera insinuante, amenazante de la novela negra. También tiene que ver con la fotografía de la cubierta que es una fotografía nocturna de una muchacha en una gasolinera, que invita a saber qué pasó esa noche.

Hábleme de Sofía, la protagonista, ya que la ha mencionado, y del personaje de Areces.

Sofía es uno de los personajes del libro, pero también hay otros personajes masculinos, como Néstor, en el fondo Pablo, está Areces, está la madre de Sofía…, es una novela de personajes. Quizá el personaje más seductor, más misterioso es Areces. Sofía es la que afronta toda la trayectoria de la novela, es la voz omnisciente, la voz que narra, la voz que cuenta, la que nos enseña a mirar a lo que está pasando. Pienso que los personajes masculinos o femeninos dependiendo de las situaciones y momentos que afrontan conviven en igualdad, en protagonismo y de balance, vamos.

Como escenario, como punto de partida de un viaje, Madrid, la gran  urbe.

Madrid es un punto perfecto para iniciar un viaje, pero el viaje está en la esencia del hombre. Desde el hombre prehistórico, los hombres han sentido la curiosidad por ver que hay tras el horizonte; en este caso, el escenario urbano me pareció un escenario muy novelable. La ciudad es casi un interrogante que se abre que se vale para inventar todo tipo de historias: una novela de amor, una novela policiaca, una novela futurista. Madrid es el punto de partida, hay otros escenarios, otros países europeos, pero acaban a unos kilómetros de Madrid, pero en un escenario distinto.

He rescatado algunas frases de la novela como: “la madurez es un cataclismo que destruye lo mejor de nosotros mismos”.

No necesariamente; creo que nos va minando, pero también la madurez nos impregnan con una sabiduría que sobretodo nos hace decantarnos por lo que realmente nos apetece. Acaba uno dejando ese componente social que te hace actuar como los demás te quieren ver. La madurez en este sentido es muy positiva, si hacerse viejo tiene algo de positivo.

“Hay cosas que ocurren porque tiene que ocurrir, porque en parte las propiciamos con nuestra actitud”.

Totalmente, en el fondo en las personas hay una manera de ser, una manera de afrontar la vida en la que puede predominar unas serie de características según cada persona y que hacen que los resultados sean totalmente diferentes. Dos personas distintas en un viaje espacial, en un laboratorio de investigación, etc. probablemente tendrán resultados diferentes en función de esas características.

“Vi a Pablo ensangrentado y me asustó la fragilidad y la osadía que nos hace creer que en esta vida estamos para quedarnos”.

Hay una etapa todavía muy larga en el que la muerte es un paisaje de fondo, no es una presencia ni una constante en nuestra vida. Es esa fragilidad que se ignora y que cuando somos jóvenes nos permite vivir con esa levedad maravillosa.

 “La vida es una encrucijada llena de posibilidades donde optar a cada paso sin mucho tiempo para decidirse”.

Si, totalmente; para vivir echamos mano de un montón de cosas y de facultades, pero el instinto y la intuición juegan un papel determinante. Yo pienso que el instinto es una facultad o cualidad poco valorada, es impresionante; explicar qué es el instinto, alguien que no sabemos de dónde viene, y que nos indique y haga actuar de una manera o de otra.

Los que escribimos nos apoyamos mucho en el instinto.

Si porque tiene que ver con la parte animal,  con la pasión, con esa sangre que nos corre por las venas, que nos hace implicarnos con las personas, que nos hace sentir vivos. 

Muchas gracias, Milagros y mucha suerte.

Por Ginés J. Vera

miércoles, 11 de diciembre de 2013

DRACULA Y LOS CRÍMENES DE JACK EL DESTRIPADOR, de MIGUEL ANGEL NAHARRO

Miguel Ángel Naharro es el fundador y editor de la web Action Tales, donde publica relatos; autor de La Maldición de la diosa-araña, DLorean ediciones, 2013; y coautor en las antologías de TyrannosaurusBooks  Zombis volumen II, Arkham : relatos de horror cósmico, Los mejores relatos de zombis y Epic: relatos de fantasía épica; la antología Steam Tales de relatos stempunk de DLorean ediciones y Érase una veZ de Kelonia editorial, publicando también en las revistas Cimmeria y Ultratumba. Con este libro abre junto con Tony Jiménez y su Drácula vs La Momia: batalla por Chicago la nueva colección de la editorial TyrannosaurusBooks, MonstersUnleashed, todo un homenaje a la literatura pulp y la cultura comiquera clásicas.

Ambos tomos muestran destacadas portadas de Daniel Expósito Zafra que rezuman el mismo tono desaforadamente pulp y retro. Los coleccionistas preparaos porque querréis tenerla completa, con sus escenarios vintage y enfrentamientosde monstruos de la literatura y el cine clásicos.

Drácula y los crímenes de Jack el Destripador se desarrolla en un Londres de los últimos años del siglo XIX alternativo y de tono steampunk, con dirigibles surcando los cielos y primitivos robots sirvientes. Drácula ha tenido un desenlace con Van Helsing y sus amigos bastante distinto a lo narrado por Stoker y la personalidad y motivos de Jack el Destripador distan mucho también del histórico, pues estamos a otro nivel, en otro mundo alternativo, con unos ambientes y acciones decididamente hammerianos. La historia fluye hacia ese enfrentamiento final con un estilo muy visual, teniendo casi la impresión de estar leyendo uno de esos films británicos de vampiros o un cómicexploitation de los años 70.

Una lectura muy recomendable para los fans de este tipo de géneros cuyo único defecto visible es una cierta abundancia de errores tipográficos que espero sean subsanados en próximas reediciones.


Por Beatriz T. Sánchez

lunes, 9 de diciembre de 2013

Entrevista a ELOY TIZÓN: «Pretendo que estén representadas la parte sombría y la parte luminosa de la vida en lo que escribo».

Entrevisto a Eloy Tizón (Madrid, 1964) en el céntrico hotel de Valencia donde recala para los medios promocionando su último libro Técnicas de iluminación. Un libro intenso que celebro con él, durante la entrevista, pues me ha estimulado a retomar mi propia escritura de relatos. 

Tizón está considerado uno de los mejores narradores de relato breve y novela de los últimos años. Escribe habitualmente en la prensa, ha ejercido la crítica literaria, y  trabajado también como docente en escuelas literarias. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, alemán, finés y árabe. Es autor de las novelas: La voz cantante, Labia y Seda salvaje; y de tres libros de relatos: Parpadeos, Velocidad de los jardines y, este año, Técnicas de iluminación.

Os dejo a continuación la entrevista.

¿De dónde surgió la primera luz para agrupar estos diez relatos que componen técnicas de iluminación?

Pues surgió cuando tenía escritos aproximadamente tres o cuatro, o alguno más. Los escribí sin buscarles ninguna unidad pero me di cuenta que en todos ellos  apuntaban a que hubiera el elemento luminoso en todos ellos, y un poco por casualidad y en ese momento que el personaje se enfrenta a una situación vital complicada y tiene como que mostrar quien es, de qué pasta está hecho ¿no?, el momento de iluminación al que yo quería llegar. Una vez que vi ese hilo conductor vi que ese era el camino del libro.

¿Es tan importante a veces lo que no se cuenta, lo que permanece oculto, lo que se insinua, como lo que se cuenta?

Totalmente, yo diría incluso que lo que no se cuenta es más importante, porque ese espacio que queda sin explicar es un espacio que tú le concedes al lector para que él participe. Entonces Intento no dárselo todo masticado, no dárselo todo explicado, no para fastidiar al lector sino todo lo contrario, para contar con su complicidad. Yo quiero que estos relatos los termine el lector.

Leo en ‘La calidad del aire’ que hay un punto de iluminación en esa abrazada definitiva que le lleva a uno a un lugar sin vuelta atrás.

Bueno, ese sería el punto que a veces es interesante alcanzar, muchas veces en la vida, y también en la literatura, es ese punto en el que ya nos comprometemos con algo tanto que somos capaces de no pensar en el camino de vuelta, aunque nos cueste la propia vida. En la literatura nos empuja en ese sentido a que perdamos la vida, no llegar a tanto, pero si a un punto que realmente mostremos la valentía y tengamos el coraje de llegar a algún terreno que no habíamos llegado antes y a veces nos asusta un poco llegar.
¿Hay una poética de la luz, de la sombra y de la reflexión a que lectores van dirigidos estos relatos?

En principio yo no establezco ningún tipo de jerarquía, pienso que cualquier tipo de lector con cierta inquietud literaria puede entrar en ellos y puede disfrutarlos. Sí hay una voluntad literaria por mi parte de mirar con la misma intensidad y el mismo detenimiento la parte sombría de la vida y la parte luminosa de la vida, pretendo que las dos estén representadas en lo que escribo. Hay una parte en el libro donde puede haber cierto humor, el atrapar ciertos momentos de dicha, habitualmente efímeros, y la voluntad de mirar el rincón que nos da miedo.

‘La acción supera el pensamiento, es mejor hacer cosas que soñarlas’.

Eso lo dice un personaje, yo no sé si estoy de acuerdo con eso. Yo defiendo mucho el sueño, en concreto, la creación literaria. Creo que es una herramienta creativa, yo escribo mucho con sueños. Alguno de estos cuentos, en concreto, nace con alguno de los sueños que yo he tenido y que me ha servido para ver por dónde podía ir el relato. Por ejemplo en ‘Ciudad dormitorio’ cuando al personaje le entregan la caja forma parte de un sueño que yo tuve. Cuando desperté le asigne esa acción al personaje porque me pareció narrativamente interesante; el momento de decidir, ese dilema, casi es un dilema moral más que de otro tipo.

‘Los besos no recibidos han hecho más por la literatura que los besos recibidos’, leo en Merecía ser domingo.

Esa es una frase de una cierta tristeza, pero yo creo también de una cierta verdad, al final gran parte de la literatura se construye en torno a la ausencia, si pensamos en la poesía, la poesía que echa de menos al ser amado; en contraste una narrativa de la felicidad es más escasa y probablemente mucho menos interesante, nos interesa más cuando hay conflicto, cuando hay problemas. Empatizamos más con ese tipo de literatura.

¿Cuándo se decide por la musa de novela y cuando por la del relato? ¿Qué les dice a sus alumnos sobre las musas?

Que no confíen mucho en ellas, yo prefiero el trabajo disciplinado a lo Picasso, sí que hay momentos en los que sí aparecen las musas o podríamos llamarlo inspiración o iluminación. Momentos de un cierto deslumbramiento, de cierta sorpresa que te llevan a un terreno que no imaginabas, pero que se da porque hay antes un trabajo, y una horas, romper papeles, lo que al final te lleva a que algo de lo que produzcas merezca la pena.


Normalmente yo las historias muy al principio ya intuyo si puede ser novela o puede ser relato porque me da la sensación o bien que es un mundo comprimido que puede ser contado en doce o quince paginas, o que yo veo con bastante ramificaciones, personajes secundarios, caminos alternativos, que necesitan más espacio para ser desarrollados.

Muchas gracias y mucha suerte, Eloy.

Por Ginés J. Vera

jueves, 5 de diciembre de 2013

Entrevista a EDMUNDO DÍAZ CONDE: «La escritura debe ser un oficio artesano y sacrificado».

Entrevisto al escritor orensano Edmundo Díaz Conde que aunque se licenció en Derecho confiesa que no ha ejercido por convicción. Acaba de publicar El príncipe de los piratas. Premio de Novela Ciudad de Badajoz en 1999 por Jonás el estilita, con su siguiente novela, La ciudad invisible, quedó finalista del XXXIII Premio Ateneo de Sevilla, y con El veneno de Napoleón resultó finalista del Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio en 2008. 
Os dejo a continuación la entrevista a la espera de vuestros comentarios.

¿Por qué conocemos más la historia de los piratas ingleses por ejemplo que la de los españoles?

Porque es mucho más mediática. El Caribe es profundamente mediático, sin embargo, los piratas españoles, que los hubo, se dedicaron a la zona del Mediterráneo y el Cantábrico fundamentalmente. Todo y eso, hay que decir que el primer pirata del Caribe, cosa no muy conocida, fue un pirata español, Bernardino de Talavera que fue ajusticiado en 1511 debido a sus múltiples y voraces apetitos. Se arruinó y luego se dedico a la piratería; pero dicho eso, yo lo que quería era reivindicar un poco la figura del héroe, del héroe español representado al filibusterismo inglés que tanto daño hizo a las colonias españolas de la época. Ese era el reto, que se enfrentase al pirata más famoso y popular de la época, y de todos los tiempos probablemente, Henri Morgan.

Escribir una novela con base histórica exige, entiendo, más rigurosidad frente a uno mismo y ante el público.

Sí, es cierto, pero creo que exige algún matiz. Por ejemplo, si debo adscribir esta novela a algún genero, cosa que tal vez no deba corresponderme a mi del todo, creo debe ser al género histórico, efectivamente; pero me parece más subrayable decir que  es una novela profundamente de aventuras. Y cuando digo de aventuras quiero decir que el universo de la ficción tiene tanta o más importancia que la cuestión histórica. Naturalmente forma parte de la columna vertebral de la novela el hecho histórico. Hubo un ataque, un saqueo a Panamá por parte de los filibusteros y corsarios franceses e ingleses, eso es completamente cierto. Fue una epopeya marítima, fue algo realmente insospechado, porque Panamá era una ciudad muy rica, muy bien defendida, y todo eso esta ricamente documentado, cómo fue como ocurrió; sin embargo, el universo de la ficción es tan rico y tan maravilloso, nos permite tanta libertad, que eso tiene preponderancia y hegemonía por encima de lo histórico.

Además del punto histórico, mucho de aventuras, el romanticismo, ‘El príncipe de los piratas’ ¿nos enseña el valor del heroísmo, la lealtad?

Esta muy bien, me gusta la pregunta porque creo que toda colectividad llámese Valencia, llámese Galicia, España o Europa necesita héroes. Si todos necesitamos héroes, me pregunto: en este país, ¿quiénes son los héroes? Los héroes anónimos todos sabemos quiénes son, los que intentan llegar a final de mes; eso está claro, pero si hablamos de héroes mediáticos nos referiremos a deportistas: Nadal, la selección española,…  Pero hay otro tipo de héroes, por ejemplo debemos reconocer que en este aspecto España ha sido un país muy desmemoriado, muy ingrato, que ha arrojado a los héroes a la piratería, me he preguntado muchas veces escribiendo esta novela si un país de estas características merece nuestra lealtad. He pensado que la novela es capaz de responder a esa pregunta, nuestro país ingrato, desmemoriado, que nos arroja a la piratería, me pregunto: ¿merece lealtad?

A propósito de esto he leído: ‘España es la peor de las madres’ reproche de El duque a Íñigo Santacruz.

España es la peor de las madres, sí; lo era en el siglo XVII. Los españoles que se consideraban españoles frente al enemigo común extranjero, hablaban de patria, pero la patria literalmente para ellos era la comarca, su entorno, que abarcaba 30 ó 40 kilómetros, nada más. Y por cierto, se llevaban fatal entre sí; los vascos con los valencianos, con los gallegos, con los andaluces, con los portugueses –que eran españoles hasta 1667 ó 1968 que se independizo Portugal–; o sea, exactamente igual que ahora, los tiempos no han cambiado. Aunque curiosamente se llevaban muy bien cara al exterior. Me apetecía muchísimo mostrar esa emoción por la tierra propia que aunase esa tripulación de españoles de diferentes nacionalidades, una emoción común entre ellos que fuera capaz de ayudarles a combatir al enemigo común, ese era el gran reto. He intentado que estuviese muy bien descrito con una escena medular de la novela, una en el que un barco pirata español se enfrenta a uno francés y además, en inferioridad de condiciones. Nuestro protagonista solo tiene un arma para aunar a toda esa gente, le dice al guitarrista, al músico del barco: hijo, toca una canción de la tierra. Y esa canción de la tierra no tiene una calificativo de español o vasco, es una canción que conocen en Valencia, en Galicia, en Extremadura, en todas partes; uno tras otro empiezan a silbarla hasta que todos los hombres de cubierta están silbándola, incluso lo de las jarcias, esa canción les da la fuerza y coraje para enfrentarse al buque extranjero.

Varias de sus obras han merecido prestigiosos premios literarios, tal vez por ello concibe la escritura como una pasión más que como un oficio.

Oficio irremediablemente; la escritura debe ser un oficio artesano y sacrificado. Por otra parte, si a cualquier trabajo no le acompaña la pasión el resultado tiene que desmerecer muchas veces, entonces claro que es una pasión que me arrastra. Todas las pasiones tienen que arrastrar hasta el final, en el sentido positivo y en el negativo. He llegado a la conclusión de que no tengo muchas aficiones, quizá el cine, con amigos; la escritura y la lectura consumen la mayor parte del tiempo de un escritor de raza. Esa es la pasión verdadera del escritor.

Me atraen las historias de piratas y tesoros, ¿también en su caso?, ¿cuándo se propuso escribir esta novela?

La idea surgió de una pregunta, cuando piensas en piratas ¿qué se te viene a la cabeza? Curiosamente se me viene lo mismo que hace veinte años. Es decir: una palaya de arenas blancas, un mar color turquesa, traslucido, palmeras, el coraje, el cielo azul, el crepúsculo, el vigor, la juventud, la mujer enamorada a tu lado, la botella de ron y la aventura por delante. Me dije: tío, intenta hacer  una novela de piratas con sentimiento romántico; ese era el reto.

¿Y lo hemos conseguido?

Eso lo tiene que decidir el lector. Pero la idea era escribir una novela literalmente, una aventura romántica, ¿en qué sentido romántica? Romántica porque está rebosante de emociones, cada personaje está impulsado por una emoción, o por varias, en muchos casos por un sentimiento muy concreto: la venganza, la pasión amorosa, los celos…, poner en danza todas esas emociones, y que esas emociones diseñasen un poco la historia. Por eso digo que es una aventura romántica, también lo es porque es una aventura en pos de un tesoro mítico, la aventura en pos de la libertad.

Muchas gracias, Edmundo y mucha suerte.

Por Ginés J. Vera. 

lunes, 2 de diciembre de 2013

Entrevista a los PREMIO DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA 2013

Entrevista a Lorenzo Luengo, ganador del Premio de novela Ateneo de Sevilla 2013, con su obra La cuestión Dante. Entre sus obras, que se inician con la publicación de un ensayo novelado sobre mitologías comparadas en 2002, se encuentran la primera edición completa de los Diarios de Lord Byron (2008), la novela El quinto peregrino (2009), galardonada con el Premio Juan March Cencillo de Novela, y Amerika (2009), por la que recibió el XIV Premio Ateneo Joven de Sevilla.

¿Qué supone recibir el premio ateneo de Sevilla 2013 tras haber recibido el Premio Ateneo Joven de Sevilla en 2009?

Bueno supone subir un escalón más dentro de una carrera que, en lo relativo a los premios, se remonta mucho más atrás. Yo empecé en la pura base, en lo que casi puede ser la infantería de la literatura, que son los premios de provincias. A lo largo de los años vas consolidando un estilo que a lo mejor puede ser el que querías conseguir y que por lo menos te ha llevado a conquistar ciertos premios importantes. Esto siempre es una buena noticia, sobre todo en tiempos como este. Que te reconozcan el trabajo que has hecho y que este trabajo tenga una repercusión mayor. No podemos negar que la repercusión mediática que tiene un premio importante es mayor que la que tiene un libro que sale y que a los dos días, a lo mejor, desaparece de las librerías.

‘La cuestión Dante’ discurre entre dos realidades separadas por los dos protagonistas Dante y Virgil, ¿cómo se planteó esta historia?

Empieza todo con un interrogante sobre la identidad: ¿quiénes somos? Es una pregunta que me he hecho casi desde que tengo uso de razón; me preguntaba muchas veces por qué yo era yo y no mi hermano. Esta clase de preguntas que me han acompañado siempre, en este caso las he planteado de una forma mucho más exacta a través de unos personajes que tiene que discernir quienes son a través de toda la novela.
¿Hay verdades absolutas en la Historia o vivimos bajo cierta confusión de quienes nos gobiernan y nos quieren proteger de los peligros del mundo?
Buena pregunta. Creo que las verdades absolutas no deben existir en casi nada y que lo debemos es aspirar a conseguir o a conquistar verdades morales. Para mí la literatura debe plantear la verdad moral de la estética y la ética detrás de la estética. Que el autor debe comprometerse con esa clase de cuestiones, la principal el estilo, la honestidad con la que escriba. Vivimos en un mundo en el que hablamos de humildad, pero olvidamos que la honestidad está por encima. Verdades absolutas me he dado cuenta estudiando durante nueve años la sombra del poder, no hay ninguna; no las hay ni siquiera para los sucesos ocultos detrás de los sucesos visibles. Ni siquiera lo creo para aquellos que nos han llevado al lugar en el que estamos. Creo que todos vivimos bajo una sombra o sospecha de que hay algo detrás de lo que vemos.

¿Existen muchas maneras de manipular o de condicionar nuestra personalidad además de la alteración del sueño?

Sí, existen muchas; la alteración del sueño es la más evidente. Mediante la alteración del sueño y la privación sensorial alcanzas un umbral de la conciencia que te impide discernir a las claras el mundo en el que vives, la forma en la que se te presenta por los sentidos. Existen muchas otras, principalmente algunas que están siendo utilizadas hace tiempo en el marketing como el neuromarketing y la neurolingüística.

A lo largo de las investigciones que realicé para mi novela lo entendí. Recuerdo que fue la época en la que Obama se presentaba a las presidenciales. Obama supo utilizarlo, él y sus asesores, de manera que el mensaje que llegaba al individuo era un mensaje transcendente. Esos mensajes estaban en todas partes, en las fotografías de Obama con la orla, con el halo como si fuera un mesías, en las revistas… Desde el punto de vista de la neurolingüística se utilizaba mensajes muy claros que conectaban con el inconsciente de las personas al nivel de los arquetipos. Arquetipos perdurables desde la consciencia más remota. Lo enfocaban de tal manera que aunque no fueras consciente del mensaje inconscientemente lo estabas recibiendo de esa forma.

La avalancha de información que aparece en La cuestión Dante, ¿no cree que puede restar lectores desencantaos con los medios de comunicación de masas?

No lo sé, es algo que no me he planteado, pero si me lo hubiese llegado a plantear no me lo hubiera tomado como un hecho autocensurable. Para mí la novela, sus intereses, están por encima de cualquier otro, ya el estilo, ya el argumento o el desarrollo del argumento, inciden solo al nivel que la novela necesita. Nunca me planteo si la novela es apta o no apta para un grupo determinado. El único lector que tengo en mente soy yo. Lo que si he hecho para que la novela sea una novela y no documental ha sido engrasarla literariamente para que el lector la lea como un ritmo de thriller. Vas pasando las páginas porque cada página te lleva a una nueva revelación, a un nuevo giro argumental que quieres esclarecer.
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Entrevista a Juan Soto Ivars, Premio Ateneo Joven de Sevilla 2013 con su novela Ajedrez para un detective novato. Escritor y periodista, autor de varias novelas y cofundador del movimiento literario Nuevo Drama. Su primera obra, Siberia, ganó el premio Tormenta al mejor autor revelación de 2012.

Ajedrez para un detective novato, ¿es una obra satírica que invita a pensar?

Invita a pensar: ¿por qué compre esta novela? Es una novela satírica que es un reflejo de mi forma de pensar, que es tomar una distancia y reírme de aquello no hace ni puñetera gracia.

¿Nos hace falta más sátira en general y en la literatura actual en particular?, “Con ironía  –leo– se piensa mejor que cabreado”.
En la literatura, por algún motivo, la ironía en esta época está menos presente que en la televisión; los programas y las serie de televisión más exitosas son bastante irónicas: Padre de familia, Los Simpson –que son eternos –, en fin… En la literatura no se ha hecho todavía, no hay todavía una ola de novelas irónicas, porque la literatura es más lenta que la televisión, siempre va un paso por detrás. Los escritores tardan más en escribir las novelas, también porque el sector editorial es un poco conservador, aun están por ahí los vampiros.

Yo espero que sea la primera, o una de las primeras, de muchas. Eduardo Mendoza sigue haciéndolo; la ultima ya estaba hablando de temas actuales, como los locales vacíos, las ciudades que se desmantelan, y yo quería tirara por ahí. La escribí en un momento en el que no tenía apenas trabajo, que no podía casi llegar a final de mes, me parecía una cosa de rey árabe, de lujo persa. Entonces, ante esa situación, dije: o me río o hago un atentado terrorista. Opté por la menos pragmática que es escribir la novela y reírme y esto es lo que salió: salió una novela.

La literatura dice que es lenta, entonces, cuando los brotes verdes sean verdes de verdad ¿vendrá la literatura cuando ya hayamos salido de la crisis?

Hay autores que piensan que si. Lo estuve hablando en el último encuentro del Getafe Negro. El tema era: ¿la crisis se puede tratar ya desde la novela negra? Ellos decía que no y yo decía que sí. Ellos decían que no porque –y en eso tienen razón–, para la literatura hace falta tomar distancia, tener información. Yo utilicé otra técnica: la deformación, que es la misma que utilizó Valle-Inclán en aquella España oscura de Primo de Rivera, de Alfonso XIII, corrupta, criminal, trapacera que no sé a que España me recuerda; yo he hecho exactamente lo mismo. He cogido, he deformado aquello que veía; el humor surgió a consecuencia de la deformación. Te ríes después, cuando la ves deformada. Es una novela satírica como consecuencia de la deformación a la que he sometido el país, lo que está pasando en él.
Pregunta de ajedrez, háblennos del protagonista sin enrocarse.

Qué buena. El protagonista es un detective que no quería ser detective, quería escribir novelas de detectives, pero un gran detective de la época descubre si talento para husmear en los crímenes y decirle hacerle su ayudante. A través del aprendizaje al que le somete su maestro, el más legendario de esta época, descubre que los detectives tienen un código de honor al igual que los ajedrecistas, que nunca pueden hacer trampas, que solo pueden luchar con las armas que da el tablero, y llega el momento en el que su maestro se enfrenta a un caso, un estrangulador de prostitutas al que no puede hacer frente, en ese momento el novato tiene la petulancia de pensar que es mejor que su maestro y decide echarle una mano, momento en el que todo se vuelve loco, en el que la trama se convierte en algo más negro que satírico.

Bien jugado, algún lector o lectora podría tildar su novela de masculina, ¿qué papel juegan María Juárez y el resto de mujeres en esta partida?

Es una novela en cierta manera masculina porque el narrador recuerda la época en la que se convirtió en detective, y porque tanto él como su maestro son bastante mujeriegos; son gente bastante misógina, en el sentido de depredador sexual. Es una novela que no entiende de géneros –me refiero a sexo no a negra–, pero en la que las mujeres tiene parte de la culpa de que sea divertida. La novia de este detective novato es una chica de 16 años que se llama María, pero de virgen solo tiene el nombre, es una especie de ciclón sexual. Y las prostitutas, que en esta novela han conseguido convertirse en soviets después de una revolución años atrás, se han convertido en la reinas de los burdeles después de pasar a cuchillo a todos los abusadores y chulos. Han vivido en comunas femeninas en paz hasta que este estrangulador ha llegado. Tendrán que contar con los servicios del gran detective Lapiedra.

“Si en aquellos tiempo hubiera leído a Balzac, hubiera sabido que el miedo vive en la anticipación”, leo en la novela.


A mí me daba miedo hacer entrevistas porque es una novela de la que resulta difícil hablar, es una novela que se lee mejor y se cuenta peor. El miedo procede de la anticipación, creo que ahora mismo el poder usa esta cita de Balzac para decirnos: estamos mal, pero podríamos estar peor. En esta anticipación nosotros nos acojonamos y decimos: por lo menos no me han despedido…, me han bajado el sueldo, pero al menos tengo trabajo… Y no tiene ningún sentido porque ya estamos bastante mal como para anticiparnos a nada. La troica, por desgracia, ha leído a Balzac, ha leído por lo menos esta frase y la ha entendido muy bien.

Muchas gracias y mucha suerte a ambos.

Por Ginés J. Vera.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Entrevista a CESAR PÉREZ GELLIDA: «El ser humano es capaz de deshumanizarse más rápido de lo que cabría imaginar».

Esta es la segunda ocasión que coincido con este escritor vallisoletano, pues antes del verano presentaba su primera novela Momento mori, la que da comienzo a la trilogía que retoma con esta segunda entrega. Os dejo a continuación la entrevista esperando vuestras sugerencias.


Háblenos de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, iniciada con Memento mori (ya estuvimos hablando de ella hace unos meses) ahora que ya tenemos en las manos Dias Irae.

No nació como una tal, solo que se ha ido tejiendo y complicando la trama hasta que decidí poner el punto final. Cada novela tiene su propio ADN a pesar de que siguen una coherencia argumental. Memento mori es la más negra de las tres, Dies irae la más profunda por la aportación del ingrediente histórico de la guerra de los Balcanes y Consummatum est será la más redonda, donde todo cobrará sentido y se cerrará el círculo. 

 Estaa novela, Dias irae, arranca con una escena fruto de su labor de investigación, precisamente con dos personajes reales, dos militares, Kamemans y Mladic.

Así es. Se trata de una conversación real en la que se gestó la masacre de Srebrenica a manos de los serbios dirigidos por Mladic y con la connivencia de la UNPROFOR. Un genocida es un asesino en serie que se siente legitimizado por una bandera. Son los peores. 

Precisamente dos de los conceptos que me sugieren ambas novelas de la trilogía son el resarcimiento y la injusticia terrenal.

Hay muchos ingredientes y conceptos que son hilos conductores de la trilogía, la música, la poesía y los crímenes más los ya citados son algunos de ellos. 

 Aparecen aquí, en Dies irae, personajes conocidos de su anterior novela, otros nuevos, bien caracterizados, tal vez el montenegrino Komovi roce acaso el estereotipo de guardaespaldas malote.

Es que ese tipo de perfiles existen, no hay que huir de ellos solo por querer escapar de los tópicos. De todos modos, no creo que muchos guardaespaldas malotes tengan el final al que se entrega Drago Ovucina, ¿no cree?

 Desde luego, antes de que se me olvide, ¿qué opina Enrique Bumbury, si es que ha tenido oportunidad de preguntárselo, de que su música se asocie con un thriller?
Está encantado. 
Genial; volviendo a Dias irae, destaco los capítulos vertiginosos, alternando las voces narrativas, ¿estrofas de tensión de una gran obra poético narrativa, acordes de una gran sinfonía?

Es el reflejo del funcionamiento de la mente de un sociópata narcisista como Augusto Ledesma. Acordes su de gran sinfonía. 

  Cien notas a pie de página, no sé si los lectores estarán acostumbrados a esta doble lectura, no hay muchos autores que detallen tanto en un thriller.

Es una elección, al que le interese profundizar que lo haga pero que no pueda hacerlo es bien distinto. Yo le ofrezco la posibilidad, la elección es solo del lector. 

Leo eso de la ‘deshumanización de los humanos’ de la nota del autor, ¿qué destacaría de Dias irae, de esa mirada al fondo del conflicto de los Balcanes?

Que en las condiciones propicias el ser humano es capaz de deshumanizarse más rápido de lo que cabría imaginar. 

‘No hay obra perfecta, sino invisible imperfección’ (frase que Ledesma evoca de su padre), ¿descubriremos esa invisible imperfección en Ledesma en Consummatum est?

Augusto Ledesma comete errores, ya le sucede en Dies irae y es posible que le ocurra en Consummatum est, pero tendrá que leerlo. 

 Para terminar, Sancho no cree en el azar ni en los golpes de efecto, ‘casi siempre todo puede explicarse por la teoría de la causa y el efecto’ dice,  ¿a qué cree que se ha debido el interés y el éxito de público y crítica de sus novelas?

Lo desconozco, cada lector tiene sus razones. En general yo diría que disfrutan pasando páginas y esto que podría parecer una obviedad, no lo es. 

Muchas gracias César y mucha suerte. Espero que nos veamos también con la tercera entrega de la trilogía.


Podéis leer la anterior entrevista a Cesar Pérez Gellida, con su novela Memento mori aquí.

Por Ginés J. Vera.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Entrevista a la ganadora y finalista del PREMIO PLANETA 2013

El cielo ha vuelto y El buen hijo son las novelas ganadora y finalista respectivamente de la presente edición del Premio Planeta 2013.

El cielo ha vuelto, de Clara Sánchez, narra la historia de Patricia, una joven modelo de pasarela cuya vida parece marcada por el éxito. En un vuelo de trabajo conoce a Viviana, su compañera de asiento, que le advierte que tenga cuidado porque alguien de su entorno desea su muerte. Descreída y nada supersticiosa, cuando Patricia regresa a la felicidad de su hogar decide olvidarse de esta recomendación sin fundamento. Hasta que una serie de fortuitos accidentes, que afectan a su trabajo y a su vida privada, la llevan a buscar a Viviana para encontrar una explicación a estos sucesos.
“He querido trasladar el desasosiego y el descubrimiento de una persona que cree que su vida está bien, pero tiene algo dentro que le dice que no todo está bien –Afirma Sánchez–. Todos los personajes de la novela están basados en personas reales que he conocido en mi vida. La sociedad en la que vivimos nos tiene superficializados tal vez porque va todo muy rápido, no tenemos tiempo para reflexión. Quise reflexionar sobre las modelos a partir de la imagen que vi en una revista de una modelo, de la mirada que me transmitía”.

Clara Sánchez publicó en 1989 la novela ‘Piedras preciosas’, a la que siguieron ‘No es distinta la noche’, ‘El palacio varado’, ‘Desde el mirador’ y ‘El misterio de todos los días’. Obtuvo en 2000 el Premio Alfaguara de Novela por ‘Últimas noticias del paraíso’. Con su novela ‘Lo que esconde tu nombre’, obtuvo en 2010 el Premio Nadal de Novela lanzándola con gran éxito al mercado nacional e internacional.

“Esta novela (El cielo ha vuelto) la he escrito como una fábula. Patricia y Viviana me recuerdan un poco a don Quijote y Sancho. He querido introducir un poco de magia. Patricia está sola, pero no se da cuenta. Se da cuenta de cierto aprendizaje que también he vivido con ella”.
¿Qué es más importante, la peripecia o el interior?

“La peripecia es una forma de arrastrar al lector hacia el tono y las emociones que se cuentan –responde Sánchez–, para mí la novela es como un libreto de una ópera, sirve para sostener mi voz, lo que a mí me inquieta, lo que uno no puede contar en una sobremesa después de comer… El tono es lo que hace que sea alegre, agridulce, triste… Todo tiene que ir en función de ese tono. El tono de esta novela es esperanzador.”

El buen hijo es el título de la obra finalista, en la que Ángeles Gonzalez-Sinde da vida al personaje de Vicente quien a sus 37 años sigue compartiendo vida y negocio con su madre. Él quiere que todo cambie, pero no sabe cómo hacerlo. A pesar de ser un tipo al que todos aprecian, tiene un importante talón de Aquiles: su indecisión y su afán por complacer a todos, lo que le lleva a enmarañarse en relaciones afectivas confusas. Un accidente doméstico deja a su progenitora impedida temporalmente, momento que Vicente aprovecha para revolucionar su vida de la manera menos inteligente posible: enamorándose de Corina, la asistenta, cuya personalidad no es tan clara como parece.

“La idea de escribir esta novela tiene una historia más larga que el año y medio que tarde en escribir el borrador. El personaje de Vicente lo tenía en mente hacía tiempo. El cómo podía vivir una persona que es buena, si no nos gusta el enfrentamiento, la pelea, el hacer daño a los demás –Nos comenta  Gonzalez-Sinde–. A raíz del accidente de la madre de Vicente, éste se hace preguntas sobre su futuro. Hace lo que haría cualquiera en una situación así. Se propone reinventarse, dar un giro y tomar las riendas de su vida. Tanto en lo laboral como en lo sentimental. Para emprender hay que desprenderse, de las ideas con las que has crecido”.

Ángeles Gonzalez-Sinde estudió Filología Clásica en la Universidad Complutense de Madrid. Lleva dedicándose a la escritura desde 1991. Ha escrito más de quince largometrajes y muchas horas de ficción televisiva. También ha escrito obras de teatro y publicado cuatro novelas infantiles. Ha sido, entre otros cargos, presidenta de la Asociación de Guionistas, ALMA, presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y Ministra de Cultura del 2009 al 2011.
¿Cuál fue la chispa que encendió esta novela?

“En esta no sabría decir –Confiesa González-Sinde–. Otras veces sí que lo recuerdo claramente; en este caso no hay un día en concreto. Como dije antes, tenía la idea del personaje en la cabeza. Quizá podría ser a partir de un sueño que aparece además al principio de la novela, que fue un sueño real. Un día echas la vista atrás y empiezas a hacerte preguntas. No hay un hilo, hay muchos hechos pequeños, hay momentos en la vida en la que me he sentido como el protagonista”.

Al preguntarles a ambas qué es lo que más se agradece cuando uno recibe un premio importante como el premio Planeta, si el dinero, el reconocimiento o el poder de difusión, Sánchez respondió: “El dinero no lo desprecio en absoluto. Este premio me da mucha libertad, no solo por el dinero, sino por la libertad creativa, porque puedo escribir lo que me gusta. Me recuerda a un personaje de Patricia Highsmith que es un escritor y al que su mujer le aconseja que escriba disfrutando. Me permite la libertad en todos los sentidos, también en el de ganar lectores”.


“Me sumo a lo que dice Clara –Afirmó González-Sinde–. Los recursos económicos para un escritor y en general para cualquier artista lo que permiten es liberarlos  para no verse en determinadas situaciones, que no te van a coartar; libertad para ti mismo, está muy ligada a la confianza y por otra a la difusión. En el caso de la difusión la promoción es importante. Me gustaría que mis novelas infantiles se conocieran y las regalaran. Este premio te permite conectar con muchas personas, miles de ellas. Además de participar en una gran fiesta de la literatura como es este premio al que me presenté con deseo pero sin expectativa”.

Por Ginés J. Vera.

jueves, 21 de noviembre de 2013

EL ATLAS DE CENIZA, de Blake Butler

El sudor del mundo se vuelve turbio; las casas, los vecinos, el cielo… En El atlas de ceniza los personajes intentan sobreponerse, muchas veces sin éxito, a un destino gris, cuando no, viscoso. La voz narrativa nos sumerge en una ficción descarnada tan visual que se asoma al vértigo de la atractiva aversión. Butler, sin embargo, hace brillar sobre la mancha bituminosa de los sueños y las esperanzas sin esperanza su estilo visceral, desabrido, telúrico. “El aire del dormitorio tenía un olor dulzón a melón podrido”. Veintiséis relatos madejados sobre los restos carbonizados de un futuro tan apocalíptico como imaginario.
   Segundo libro del norteamericano Blake Butler, tras la publicación de un ensayo autobiográfico titulado Nada, retrato de un insomne, en 2012.

     Destaco el relato 'Orugas', por su brevedad, contundencia y plasticidad visual.

Por Ginés J. Vera.

lunes, 18 de noviembre de 2013

CUANDO LA VIDA SE PONE PERRA, de Miguel Torija

Este ‘Cuando la vida se pone perra’ es un libro de contrastes, un piano de negro sobre blanco a ritmo de blues, o de bolero, donde el show debe continuar. Treinta y seis historias recorridas sobre el asfalto por Miguel Torija para lectores con conciencia. Abstenerse conformistas. El estilo de Torija centellea a través de las imágenes, de los personajes arrojados a las injusticias, enfrentados a rendiciones y retiradas, a supervivencias demasiado reales para no darnos cuenta de que lo son. Treinta y seis momentos de ficción para leer y meditar sobre lo perra que es esta vida, invariablemente. Acompañan al texto fotografías en blanco y negro, no podía ser de otra forma, de Víctor Aranda García, con un guiño al lector ya desde la portada.

   El prólogo, por cierto, corre a cargo de la escritora y también docente de talleres literarios Rosario Raro.

   En un tono más informal, a la hipotética pregunta de cuál es el relato que más me ha seducido, añadir que el titulado La gaviota y el cangrejo. 

Por Ginés J. Vera.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Entrevista a ÁLVARO BERMEJO: «Lo esencial de nosotros mismos, permanece sumergido en nuestro inconsciente».


He de reconocer que la novela Eternamente tuya, de Álvaro Bermejo me ha impactado. Voy a correr el riesgo de que los asiduos al blog me tilden de fantasioso o de 'mal lector', pero como creo que la novela tiene resortes interesantes, me parecía acertado destacarla.


   Os dejo la entrevista que me concedió el autor, sin la típica entradilla sobre su biografía, aunque ya advierto que esta no es su primera novela, tiene a la espalda muchas más, con reconocimientos literarios. 

   Esta vez, no obstante, me salto el 'protocolo' y voy directo a la yugular de la entrevista. Esto último, obviamente, es un guiño.


 Aparecen referidos Dracula, los templarios, Peter Pan o la leyenda de Tom O´ Shanter…Además de la historia de los protagonistas

Todos ellos forman parte del patrimonio mágico de la vieja Escocia. Tal vez Drácula sea el más sorprendente, pero Bram Stoker se inspiró en un personaje escocés, el conde Errol de Montcrieff, en cuyo castillo pasó una temporada, para crear al vampiro más temido y celebrado de todos los tiempos. Un antepasado del conde Errol, a su regreso de las Cruzadas, casó con una princesa de Valaquia emparentada con del linaje de los Draculea, los hijos del diablo. Stoker no solo quedó fascinado por la leyenda. El propio conde Errol, al igual que su tenebroso castillo (el Slains Castle que se alza sobre la bahía de Cruden Bay) le sirvió el modelo para crear a Drácula. Aquel aristócrata de maneras refinadas que jamás bebía vino y de quien nadie conocía a ciencia cierta su edad –dos atributos vampíricos–, le recibió con unas palabras que resumen la clave de su novela: “Entre usted libremente, y por su propia voluntad”. Había que tener mucha para atreverse a tanto. Aquella fortaleza siniestra, su fantasmagórica silueta alzándose sobre el rugido del mar, los cristales de sus ventanas brillando como diamantes de sangre. Cualquier otro hubiera dado un paso atrás. Stoker lo dio hacia la inmortalidad.  A mí me sucedió algo semejante cuando comencé a escribir esta novela. Sabía que estaba cruzando una puerta donde me esperaba una apuesta con el Diablo. No sé si he ganado o perdido. La respuesta está en los lectores.

Me gustaría que nos comentase algo del proceso de documentación para esta novela, ¿estuvo en Escocia? ¿Vivió alguna experiencia interesante que le inspirase?

Además de leerme decenas de libros y algún manuscrito como el que relata la historia del vampiro de la abadía de Melrose –hablamos del siglo XII–, naturalmente, subí hasta Cruden Bay y visité el castillo de Slains, donde todavía se conserva el libro de visitas donde figura la firma de Stoker. Pero la experiencia más sobrecogedora me esperaba en el cementerio del pueblo. Por aquello de experimentar en carne propia las atmósferas de ultratumba, me propuse pasar una noche allá, sin más compañía que mi bloc de notas. No sucedió nada especial, nada que pueda contar. Sin embargo, a eso de las dos de la madrugada, cuando la niebla comenzaba a espesarse sobre las viejas tumbas, comenzó a invadirme la sensación de que no estaba solo y el desasosiego fue en aumento. En eso, se abrió un claro de luna que iluminó una tumba a unos veinte metros. Caminé hacia ella sintiendo que la niebla me envolvía. Lo que vi me dejó sin aliento. Sería una casualidad, puro azar, pero aquel haz de luna iluminaba la lápida de Moira de Meczir, aquella princesa de Valaquia con fama de vampiro con la que se había casado el antepasado del conde Errol. Como se puede imaginar, no esperé a verificar si estaba a punto de abrirse.

Me ha llamado la atención entre las leyendas de Escocia la que hace referencia a una real, la del canibalismo rural.

Nada del otro mundo. Era una práctica habitual en Europa  hasta el siglo XVII. La historia que evoco en mi novela, la del clan de Sawney Bean, fue una de las más terroríficas que se recuerdan, no por el hecho en sí –se conocían otras semejantes–, sino por la magnitud de la carnicería que implementaron aquellos caníbales de la Milla Oscura. En su guarida las piernas, los brazos, las vísceras y los corazones de sus víctimas, hombres, mujeres y niños colgaban en ristras, puestos a secar, como carne en conserva. Al lado de estos caníbales  de las Highlands,  los vampiros victorianos casi parecen damiselas de una opereta kitsch. Pero, hablando en serio, unos y otros remiten al mismo imaginario: carne y sangre, inmolación y devoración. Todavía hoy empleamos expresiones bastante inquietantes, aunque lo hagamos de una manera frívola: “Está para comérsela o para comérselo”, “Te comería a besos”, etc. El caníbal que fuimos, allá en los tiempos de Atapuerca, permanece agazapado en nuestro inconsciente. Y no tiene nada de extraordinario: fuimos caníbales impunes al menos durante 30.000 años. Los 2.000 años que siguen hasta la actualidad, apenas suponen un parpadeo.

‘Se puede creer y no creer en una misma cosa al mismo tiempo’, reflexionaba Connolly, ¿qué opina usted al hilo del fondo esta novela?

Buena pregunta, porque es precisamente esa la sensación que pretendo dejar en el lector. Aunque nos neguemos a admitirlo, más aún en este tiempo racionalista y cientifista, todos seguimos pensando que hay una parte oscura de la realidad que conecta con lo más profundo de nosotros mismos. Intuimos que la esencia de la vida es el misterio, tal vez porque sabemos que todo lo que nos importa, lo que más nos condiciona, no se puede ver. ¿Cómo se explica el misterio del amor, o el del terror? ¿Por qué nos sentimos atraídos hacia unas personas y decimos que otras nos vampirizan? O, en definitiva, ¿por qué seguimos leyendo relatos que no nos dejan dormir, aunque sepamos que se trata de meras ficciones? Lo sobrenatural es la parte oculta de lo evidente, y lo evidente no es más que la punta del iceberg. Lo esencial de nosotros mismos, nueve partes sobre diez, permanece sumergido en nuestro inconsciente. Por eso necesitamos soñar tanto como respirar. En ese tiempo en que permanecemos fuera de la realidad tangible entramos en otra dimensión donde, tal vez, somos realmente nosotros mismos

Hablemos del amor, ya ‘sugerido’ en el título, y me detengo en la frase: ‘El amor es un tirano exigente. Siempre quiere más’. ¿Opina igual que el protagonista?

“Quien lo probó, lo sabe”, dijo el poeta. Pero no es necesario rastrear la historia de la literatura para experimentarlo en carne propia. Sin duda, el éxito que recaban hoy las historias de vampiros, su renacimiento a través de sagas como Crepúsculo o True Blood, remite a una pulsión que afecta cardinalmente a la sentimentalidad contemporánea. En estos tiempos donde impera lo política, social y convivencialmente correcto, se diría que tenemos hambre y sed de vivir romances límite. El corolario más prosaico, pero no menos vampírico, coincide con esa epidemia de violencia de género que se cobra una media de cincuenta vidas al año en España. “La maté porque era mía”, dice el vampiro canónico, igual que los matasietes del honor calderoniano. Personalmente, no hay nada que abomine más. Por mucho que nos seduzcan las historias de vampiros, el amor de verdad es otra cosa. Para mí el más intenso es aquel que aspira, no a la posesión, sino más bien a la plenitud propia en consonancia con la del ser amado. Siempre preferiré los amores a la luz del sol que los que se escriben entre tinieblas. Ya sé que difícilmente podrán escribirse en una historia que atrape, pero son los únicos que nos redimen de nuestra parte oscura. Los únicos por los que merece la pena vivir.


«El miedo –muy presente en la novela–, es una forma de poder, y de las más eficaces», creo que citó a McDuff parafraseando a Maquiavelo.

Basta hojear cualquier periódico del día. La actualidad se ha convertido en tal crónica de espantos, en su mayoría de naturaleza vampírica, que a veces tengo la sensación de que las verdaderas “Crónicas vampíricas” no son las de Anne Rice, sino las que vemos todos los días en  el Telediario. Todo son casos de chupasangres que pisan moqueta, me da igual que sea la de Bárcenas que la de Obama con sus pinchazos telefónicos. Entre unos y otros –léase “El Informe Lugano”–, han conseguido inocularnos el virus del miedo a todas las escalas: miedo a perder nuestro puesto de trabajo, miedo a un ataque terrorista, miedo a la crisis, a la recesión, a la pérdida del estado del Bienestar. Cuando se vive bajo el miedo olvidamos nuestros derechos y nos conformamos con poco más que seguir viviendo, en las condiciones que sean. Eso lo saben muy bien los amos del mundo, el grupo Bilderberg  o la NSA. Después del atentado contra las Torres Gemelas entramos en la Era del Miedo a todas las escalas. La crisis económica que comenzó en 2007 no es más que un epifenómeno derivado de lo que se inició entonces. No sabemos lo que vendrá después, pero sabemos perfectamente que los días de vino y rosas han pasado a la historia.

La trilogía de E.L. James en un fugaz ‘cameo’ no sale muy bien parada, aparece ‘merecidamente masacrada’ en medio de un camino.

Es lo que tiene el oficio de escribir, te permite implementar una cierta justicia poética. Siendo un  bodrio infumable, lo que más me maravilla de la trilogía de E.L. James  coincide con su poder de seducción entre millones de mujeres de todo el mundo. Sucede como con el mito del vampiro pero a escala cutrelux. Nos pasamos el día defendiendo la dignidad de la mujer, execrando su manipulación como objeto sexual, abominando el maltrato, y resulta que sus sueños más ocultos  –y no menos húmedos–, pasan por tramas de dominación, vejación y bondage, a manos de un chulopiscinas de telenovela. No puedo entrar en la mente de la mujer contemporánea, pero por lo que dicen de ellas sus lecturas y sus autoras preferidas, temo que están involucionando hacia los tiempos de Amarrosa. Y lo peor es que muchas lo hacen alegando pretensiones intelectuales. Es como para echarse a temblar. Por favor, mis queridas amigas, vuelvan a leer, Madame Bovary, Anna Karenina o Cumbres Borrascosas. MI novela también se inspira en esos referentes. Apuesto por un romanticismo real, por lo que tiene el romanticismo de convulso y trastornador. Porque vampirismo y romanticismo son sinónimos.

¿Qué tienen las leyendas en general y las de vampiros en particular que nos fascinan tanto?

Más allá del horror el vampiro encarna una alegoría de la soledad que habita en todos nosotros, de todo lo marginado e inaceptable, de nuestros miedos y esperanzas, de nuestro dolor y nuestra tristeza, incluso de la búsqueda de significados. Ellos parecen humanos, sueñan como humanos, pero no lo son. Son extranjeros de ninguna parte, extraños a la vida, encadenados a una muerte que no tiene fin. Se trata de figuras trágicas, pues están condenadas a la inmortalidad. A una inmortalidad que solo pueden mantener al precio de vampirizar a quienes más aman. Viven eternamente, pero están separados de la vida. Aman con dolor, con una insoportable sensación de culpabilidad, con verdadera desesperación y sin ningún consuelo. El terror que inspiran supone el anverso de la fascinación que nos provocan. Todos tenemos algo de eso. Todos en este tiempo compartimos la maldición del vampiro: nos miramos en miles de espejos con forma de pantallas, y podemos verlo todo salvo nuestro propio reflejo.

«A veces hay que creer en lo imposible. Y hasta en lo imaginario», comenta el cura de Gairloch, y se me antoja que es un buen lema para superarse y automotivarse.


Todos lo hacemos, en todo momento y sobremanera en lo esencial. Si no creyéramos en lo imposible no nos levantaríamos de la cama, no seríamos capaces de creer en lo mejor de nosotros mismos y en lo de los demás, no nos atreveríamos a ponernos en camino hacia nuestros sueños, no lucharíamos contra viento y marea para cumplirlos. Cuando nos fijamos un ideal, por imposible que parezca, estamos midiéndonos a nosotros mismos. Sí, claro que sí, ahí fuera y a plena luz, nos espera un mundo de vampiros encorbatados, muertos vivientes y amenazas sin cuento. Pero solo está en nosotros, en cada uno de nosotros, la facultad de vencerlos y seguir adelante, no para cumplir ningún sueño de infancia, sino para estar a la altura de nosotros mismos.

Muchas gracias Álvaro, le deseo mucha suerte, gracias también por esta novela.

Por Ginés J. Vera.