lunes, 29 de julio de 2013

Entrevista a JUAN MORO: "Lo no publicado no existe".

Realizador de televisión, Juan Moro ha trabajado durante años como primer ayudante de dirección cinematográfica y guionista en largometrajes, cortometrajes (españoles e ingleses), animación, video clips y anuncios publicitarios. Haber vivido durante largos períodos en Londres, Dublín, París y New York le ha dado otro punto de vista acerca de algunas culturas occidentales y una perspectiva de la vida y de hacia dónde se dirige nuestra raza. Ha escrito varias novelas, relatos y cuentos, recibiendo en 2007 el premio Andrómeda por su novela El proyecto Amanecer. Su última novela es Tógar (El último guardián II). 

Os dejo aquí la entrevista en espera de vuestros comentarios.


¿Cómo te iniciaste en el mundo de la escritura y más concretamente en el de la ciencia ficción?

Durante muchos años, colaboré en guiones cinematográficos, cortometrajes y anuncios de televisión (sí, fui uno de esos seres invisibles también llamados coguionistas) Cuando lo dejé, por culpa de los bancos que no querían darme una hipoteca porque no tenía una nómina fija a la que agarrarse, me dediqué a la fontanería y, finalmente, me hice transportista… Pero mi vena artística se sentía frustrada y ya que siempre he sido un gran lector de Ciencia Ficción, me dije: ¿por qué no intentarlo? Era mi género favorito e imaginación no me faltaba, así surgió mi primera novela “Prance” con sus 450 pags.

El humor está también muy presente en tus obras, de hecho veo en el libro de visitas de tu web que te agradecen el formato sencillo y ágil de ésta y el buen rato y diversión con tus relatos y novelas.

Eso es cierto. Escribo de una forma sencilla y clara, de manera que cualquiera pueda coger una de mis novelas (aunque nunca haya leído CF) y se lo pase bien. No acostumbro a plagar de explicaciones científicas mis obras y procuro exponerlo todo de forma que el lector no tenga que romperse el “coco” intentando descubrir de qué estoy hablando.

Tienes relatos para descargar en tu web -unos gratis y otros a módico precio, (uno de ellos de la serie de “Cloarca”)-, ¿cómo se te ocurrió esta idea y qué ventajas le ves para el público que se acerca a tu página a conocerte?

Hoy en día, gracias a la RED, la oferta es brutal, pero, por desgracia, hay muchísima basura. Al ofrecer la descarga gratuita de algunos relatos y capítulos de mis novelas, consigo que el posible lector se haga una idea de qué es lo que escribo y de si le puede gustar. De esa forma, aunque sea tan barato que con el precio de una cerveza se compre media web, será mucho más difícil que le defraude.

Háblanos de ‘El trovador de historias del Imperio’ porque me ha seducido lo que he leído sobre este proyecto.

El Trovador de historias es el narrador de la novela de Cloarca. ¡Es una novela de HUMOR y de CF! Cualquier aficionado del género sabe que hay muy pocas, así que pensé que podría intentar llenar ese hueco de mercado. Es una novela que contiene relatos enlazados, me explico; los personajes de un relato van saliendo en los posteriores creando un nexo de unión y, de paso, dándonos una visión global de Cloarca que es un planeta proscrito al que van todos los desechos humanos; todo ello, en clave de humor. He de reconocer que aquél que quiera leer entrelíneas podrá entrever una cruda y ácida crítica social; pero si se queda en la superficie, sin mancharse los “zapatos”, lo único que hará será (espero) partirse de risa. Claro que el humor es algo muy de cada uno, a unos les gustan los Morancos y a otros, Faemino y Cansado, dos estilos muy diferentes de hacer reír…

Conocedores de que en las librerías la literatura de masas suele seguir corrientes tipo: vampiros, zombis, ángeles, hombres lobo, etc. te preguntaría: ¿el secreto del escritor diletante es unirse al carro o ser fiel al escogido y selecto público de un género contracorriente o no?

Aunque he de reconocer que tengo varios borradores de fantasía y/o terror; dado que, por desgracia, esto no da para vivir y que, en realidad, es un hobby, sigo fiel a mi género, que es lo que más me divierte. Y, en el hipotético caso de que me diese para vivir… ¿por qué iba a cambiar de género?

¿Cómo surgen para tus novelas y relatos los nombres propios de lugares, personajes, seres, etc.? ¿Cómo no coincidir con los que ya haya escogido otro autor sin tener que leerse todas las novelas del género para no “plagiarlos”?

¡Es imposible saber si has plagiado el nombre de algún personaje! (a no ser que tengas poderes sobrenaturales, en cuyo caso, me como mis palabras) Lo que lo diferencia es la descripción y el desarrollo de ese personaje en la novela (también has de intentar ser un poco original, porque si le llamas José…).

Experimenté una alegría contenida, primero como escritor y segundo al ver a un autor promocionando-vendiendo sus propios libros tras una humilde mesa cuando nos coincidimos en el Hispacon de Mislata (Valencia). Ya sabemos que el mundo de la autoedición es duro pero, cuéntanos cómo lo vives desde tu experiencia.

¿Duro? ¡Durísimo! Cuando alguien me dice que tengo suerte de haber publicado cinco, me entran ganas de atizarle. ¿Suerte? ¡Miles de horas de trabajo! No sólo en escribir, corregir (ahí, tengo la brutal suerte de haberme casado con una mujer maravillosa que me ayuda todo lo que puede) montar, paginar... También está la ilustración, la compra de ejemplares, la publicidad (chapas, carteles, marcapáginas, folletos, buzoneo…) y, por supuesto, el ruido en las redes sociales. Si alguien no cree difícil conseguir que te tengan en cuenta, que pruebe… le llevará docenas de horas semanales, todas las semanas… Mantener activa y actualizada la web: www.jmoro.net, con fotos, eventos, nuevos relatos y novelas… y además trabajar y cuidar de los tuyos, es una ardua tarea para tan sólo cubrir costes.

Una de las confidencias que más me cautivó fue saber que hay un nutrido grupo de seguidores de tus obras fuera de España, ¿cuáles son los países en los que más se te conoce y admira?

Eso curioso, tal vez sea porque estén más acostumbrados a comprar por Internet, pero Venezuela, Argentina y México son los que más destacados, ya sea en papel o en epub – PDF. En toda Sudamérica, está extendida la  cultura de la adquisición de libros por Internet, no existe ese desmesurado miedo que tiene la sociedad española al uso de las tarjetas de crédito en la red.

Pregunta comprometida, si la aceptas, ¿dónde queda el límite de que a uno le apasione sobremanera la literatura y/o el cine de ciencia ficción sin llegar a caer en eso que denominan “ser friki”?

Difícil pregunta. Todo depende de lo cerrados de mente que sean los de su alrededor. Friki lo somos todos, de una manera u otra, pero el límite (por desgracia) lo pone la sociedad. Por ejemplo, una pegatina encima de la matrícula trasera en la que se vea un ovni y se lea “Creo en las abducciones” no es Friki, más bien, muchos pensarán que es una tontería. Tunear el coche para que parezca un ovni, eso sí que es FRIKI…

Algún consejo a los que escribimos y nos desalienta la falta de inspiración al comenzar y la de apoyos cuando ya tenemos nuestro retoño listo para publicar.

¿Rendirse? ¡Nunca! ¿Publicar? ¡Siempre! Lo no publicado no existe, puedes tener un Best Seller en tu ordenador, pero si no tienes el valor de intentar que llegue a la gente y pueda leerlo será una obra de arte que acabará en el reciclaje tecnológico cuando muera tu disco duro…


Muchas gracias y muchos éxitos, Juan.

Podéis conocer mucho más de Juán Moro en su web: http://www.jmoro.net

Por Ginés J. Vera

martes, 23 de julio de 2013

Entrevista a JAVIER SIERRA: «Llegué al éxito porque creí en mi novela».

   Hace unos días estuve en Soria, coincidiendo con la Feria del Libro de Soria. Además de visitar la Casa de los Poetas, en el Casino, recordé la entrevista que le hice al escritor turolense Javier Sierra. Él mismo me contó que su primera novela surgió en tierras sorianas, y más concretamente en Ágreda, al quedarse ‘pillado’ por una nevada en la localidad natalicia de Sor María de Jesús de Ágreda. El Ayuntamiento le nombró hijo adoptivo de Ágreda, de hecho, en mayo de 2009. Os dejo la entrevista en espera de vuestros comentarios y sugerencias.

   ¿Cuál fue el origen de El Ángel Perdido?

   Estaba dando un paseo por el Museo Británico de Londres cuando me fijé en unas piedras. Eran unas piedras oraculares utilizadas en el siglo XVI para comunicarse con los ángeles. Me extrañó que algo así estuviese en el Museo Británico. Resultó que pertenecían a John Dee, un mago, astrólogo, ocultista, médico y matemático de Isabel I. Las usaba como medio de comunicación con el más allá, recibiendo mensajes supuestamente de los ángeles. Vi enseguida que había potencial para escribir algo sobre esa historia. John Dee es un personaje de fondo, no es una novela histórica. Me preocupaba descubrir que hasta el s. XVIII hubo muchos personajes importantes que parecían tener contacto con Dios y a partir de la Revolución Francesa todo se rompe.

Yo quería ir más allá. Relacioné aquellas piedras del Museo Británico con una radio de galena que tenía mi abuelo. ¿Y si las piedras tuvieran algo de galena? Descubrí durante mis investigaciones que ha habido muchas piedras-radio. La Kaaba en La Meca, las Tablas de la Ley de Moisés, hasta la piedra meteorítica Ben-Ben venerada en el antiguo Egipto. La obsesión de la comunicación con las divinidades está detrás.

   ¿Se podría decir que la novela te encontró a ti y no al revés?

   Las piedras del Museo Británico es verdad que me encontraron a mí, yo no las buscaba. Los grandes argumentos de mi novela me han encontrado a mí, no es una frase hecha. Yo soy novelista porque una historia me encontró a mí. En 1991 publiqué un artículo en una revista  sobre Sor María de Jesús de Ágreda a la que habían visto simultáneamente en su convento y en América, sin que ella viajase a aquel continente. A la semana de su publicación viajando en busca de reportajes por la Rioja y Soria una nevada me pilló entre montañas llegando al pueblo de Ágreda, el pueblo natal de la monja. Indagué sobre su historia, me fascinó y construí mi primera novela, La Dama Azul.

   ¿Qué van a encontrar los lectores de tu exitosa La Cena Secreta en El Ángel Perdido?

Van a encontrar más misterio, más acción, más intriga, más ritmo. La Cena Secreta se publicó en cuarenta y tres países, por lo que mi mayor preocupación ha sido encontrar una historia global que pudiera ser entendida en todos estos lugares con un lenguaje lo más contemporáneo posible. El ritmo, la sucesión de capítulos debe mucho al cine y a la televisión. Planos cortos y cada capítulo terminando en alto, manteniendo la tensión. Es la técnica para atrapar al lector desde la primera a la última página.

¿Qué fue lo más difícil desde el origen de la novela hasta verla por fin publicada en las librerías?

Construir el andamiaje, la estructura para que fuera una novela intensa. ¿Cómo resumir 500 páginas en 72 horas de acción ininterrumpida? Lo más difícil y meritorio es lo que no se ve, lo que el autor retira antes de dar la novela a la imprenta.

   Después de un gran éxito, un escritor sólo puede hacer dos cosas: repetirse o superarse has mencionado en alguna entrevista, coméntame.

   Cuando alcanzas el éxito la tentación es muy grande. Has encontrado la fórmula del éxito y te dices: me voy a aferrar a ella. Pero yo era consciente de que llegué al éxito porque creí en mi novela y en los valores que estaban detrás de ella. Repetirme sería traicionar esos valores. Decidí seguir siendo fiel a ellos y son los que me han llevado a esta obra. Los valores siguen funcionando.

   ¿Puedes darme algún consejo para alguien que comienza a escribir?

   Sí, claro. Lo primero examínate y examina tu relato. Piensa: ¿puedo hacerlo mejor? ¿Estoy contento con esto? Una vez te hayas respondido afirmativamente, hazte la siguiente: ¿merezco que mis libros se vendan? Una vez que tengas todas esas preguntas claras, que no son fáciles, debes respondértelas en conciencia. Si estás convencido de lo que haces, las puertas se abren. No nací siendo escritor. De hecho piensa que todos partimos de cero, es la magia del escritor. Los valores también son importantes. Tienes que encontrar tu voz, preguntarte, ¿has encontrado tu voz? ¿Lo que has escrito te refleja bien? ¿Crees que es lo que humanamente mejor eres capaz de hacer? Cuando te hayas respondido, entonces da el siguiente paso.

   Javier Sierra Albert (Teruel, 1971) es periodista, escritor e investigador. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Consejero editorial de la revista Más allá de la Ciencia, participa en diversos espacios radiofónicos y televisivos. Es el primer escritor español que ha entrado en el Top Ten de la lista de los más vendidos de Estados Unidos, elaborada por The New York Times. Lo consiguió en marzo de 2006 alcanzando el número 6 con su obra La Cena Secreta, novela que se ha editado en 42 países, colocándole como el segundo escritor español contemporáneo más traducido. El maestro del Prado es su última novela, publicada este año.

Muchas gracias y mucha suerte, Javier.


Por Ginés J. Vera.

jueves, 18 de julio de 2013

Entrevista a ALBERTO GRANADOS: «Nuestros temores subyacen en el imaginario colectivo».

Estos meses de verano muchos aprovechan para viajar y de viajes sabe mucho Alberto Granados que publica este año Historias imprescindibles para los amantes de los viajes.Un libro que da respuestas a muchas preguntas sobre viajes y viajeros, que espero poder abordar también este verano. Conocí a Alberto Granados con ocasión de su visita a Valencia promocionando su novela El fin de los días. De hecho, durante unos días, compartí el secreto de su portada antes de que saliese a la venta, dado el parecido de aquella con la de mi libro de relatos El hechizo de la mujer dragón. A la espera de hincarle el diente a su último libro, os dejo la entrevista que me concedió tras publicar El fin de los días


He visto en tu novela unas ilustraciones a mano que creo que son tuyas, coméntame esta idea.

Sí, la idea fue acercar los dibujos de la libreta del periodista (protagonista) y que muchos de nosotros, cuando vamos a hacer reportajes, llevamos. Están ahí un poco para ayudar a contar la historia y vivas, en primera persona, lo que va haciendo Richard.

Pregunta obligada, ¿cómo se te ocurrió la idea de esta novela?

Todo surge a partir de un viaje que hice a México hace un par de años para hacer unos reportajes para televisión, y dentro de esos reportajes tuve que hacer uno de la Santa Muerte que es una virgen con una calavera que visten como a una de las vírgenes de las nuestras. Me llamó mucho la atención todos esos reportajes que tuve que hacer en el México profundo, y pensé que era una buena temática si algún día tenía que hacer una historia. El personaje central de la novela en un periodista de mi edad, hay mucho de mí en esta novela, y creo que era una manera sencilla de arrancar una historia.

He leído que de los cuatro códices mayas existentes te has basado en el de Dresde. Creo que hay uno en Madrid. ¿Has podido verlo?

Claro, hay uno en Madrid; he podido ver algunas imágenes porque investigando de cuál sacaba las imágenes los he estado viendo a los cuatro, sobre todo al de Dresde, porque es el que mejor documentado está. Se puede entrar perfectamente en la biblioteca virtual que tiene la Universidad de Dresde, el códice se encuentra en una resolución estupenda, lo que pasa que conocer los códices por dentro era para mí prescindible, sólo necesitaba uno del que sacar imágenes.

Supongo que para el lector tampoco era necesario entrar en demasiada profundidad sobre los códices. La trama argumental va por otra parte, el libro no es demasiado técnico.

Claro, y de hecho he intentado que fuera así. Casi todas las explicaciones las da un personaje que es una arqueóloga cuando hay que explicar algo, el periodista es muy repetitivo. Hemos decidido que cualquier cosa que explique de los calendarios, los códices o cualquier historia relacionada con los mayas sea muy llana y que se entienda claramente.

El tema de Ciudad Juárez, ¿qué tal?

La verdad es que hay varios “Méjicos”México DF, que es una ciudad relativamente segura; está el México que conocen los turistas, que es el de la playas y el de los resorts maravillosos; y luego está el de la zona norte el de Ciudad Juárez, Chihuahua, Durango, donde nos llegan noticias más alarmantes, donde hay más muertos, en fin, donde está bastante complicado, la verdad es que es una zona bastante complicada. Ciudad Juárez es una de esas ciudades peligrosas donde siguen desapareciendo mujeres y siguen habiendo asesinatos.

Quería preguntarte tú que has tenido oportunidad de tocarlo más de cerca, por llamarlo así, ¿qué crees que pase en diciembre del 2012?

Yo creo un poco en los que dicen los historiadores que son más científicos, no hay en los códices que se han estudiado de los mayas nada que diga que terminar un calendario vaya a ser el fin del mundo. Para nada y de hecho en los demás calendarios que existen de los mayas lo que ocurre es que cuando termina vuelve a empezar desde el uno, se vuelve a repetir con lo cual yo creo que simplemente es una finalización de una era y comenzará otra y de nuevo el calendario. Lo que sí que es cierto es que muchas personas tienen esa creencia y según nos vayamos acercando a la fecha empezaremos a vivir más en serio gente que sigue convencida que en diciembre de 2012 será el fin del mundo y que están seriamente preocupados.

¿Tú  viviste esa preocupación cuando estuviste en México?

Esa preocupación yo creo que todavía no está porque no está tan cerca, pero creo que cuanto más nos acerquemos a la fecha se va a ver la gente, expectante, para ver lo que sucede.

¿Hasta qué punto la creencia en este tipo de cosas se apoya en la ignorancia, digamos, del pueblo llano?

Bueno, yo creo que en el fondo son temores que lleva la sociedad; siempre que hay un cambio de milenio estamos preocupados. Ha habido ni se sabe de fines del mundo, según las profecías descritas en épocas y en años se supone que debían haber sido el fin del mundo, y luego no han sido. Yo creo que de cierta manera nuestros temores están ahí, inmersos y subyacentes en el imaginario colectivo, y que cuando tenemos una fecha nos agarramos a ella. También es un gran negocio para películas, agencias de viaje, en fin, para sectas que atraen la atención de gente; no deja de ser un cierto tipo de negocio.

Tu novela está bien cocinada, y lo digo evidentemente con segundas, no sé si intuyes ya por donde voy. Veo en tu perfil biográfico lo del Titán de los fogones, y que además realizas críticas gastronómicas. Cuéntame eso.

Eso es uno de los hobbies que yo tengo, me gusta mucho la gastronomía y tengo un libro que se llama Titanes de los fogones que empezó de la nada y ahora son grandes chefs. Escribo crítica gastronómica, y si quería que la novela tuviera esa identidad para el que la leyera saboreara un poco la gastronomía de la zona. Se habla de vino, de comidas, hay bebidas, hay cócteles  hay algún cameo, bueno hay varios cameos importantes porque está Sistiaga, Oteiza... Yo quería eso, que la gente también tuviera una referencia de eso de la gastronomía y de la buena vida.

Porque, ¿es verdad eso que cuentan de la gastronomía mejicana tú que has estado allí?

Sí, es muy consistente, y además rica en matices, en olores, La verdad es que marca mucho.

A los lectores que ya te conocen de los libros que tienes publicados -no quiero centrarme sólo en el último-, afrontas el reto de una novela, ¿qué van a encontrar en El fin de los días?

Pues yo creo que curiosidad, van a descubrir un país como México, apasionante; el libro sirve como guía de viaje porque todo lo que hay, los sitios donde comen, donde se alojan, o donde van a tomar una copa (los personajes), todos estos lugares están documentados. El protagonista comería lo mismo si fueras mañana a México, con lo cual es una guía para la gente curiosa, tiene  parte de arqueología y parte de Historia que yo creo que está bien; luego tiene una historia de amor, asesinatos, tiene tensión, tiene thriller, tiene una serie de recursos que sin quererlo hacen un cóctel bastante explosivo.

¿Cómo se te ocurre dar el salto y escribir una novela? Ya que es muy exigente, supongo que te habrá llevado más tiempo, ¿cuál fue el desencadenante de esta novela?

Fue casi una imposición, vinieron a buscarme desde la editorial, tuvimos una reunión, y me propusieron hacer una novela. De hecho yo no lo tenía pensado y en las primeras negociaciones dije que no estaba preparado, pero me dijeron que si no fuera como pensaban, no estarían ahí para proponerlo. Saber que había una editorial como Espasa, tan importante, que iba a apostar por mí…, no me lo pensé. Al revés, todo el mundo va vagando con su novelita intentando venderla y dije: pues hay que apuntarse. Y viendo posibilidades me surgió la idea de México debido al tema del fin del mundo, y dije: vamos a probar, a ver si se puede hacer.

Una vez que ya ha salido y la has leído, ¿te gusta como ha quedado?

Sí, la verdad es que estoy muy contento, sobre todo por el apoyo de la gente. Además, yo en todas las entrevistas lo digo, se puede hacer la prueba, leerse las diez primeras páginas y si no engancha dejarlo. Creo que con las diez primeras páginas se empieza a meter uno en la historia y empieza a llamar la atención. Y que la gente que la ha leído la ve como cinematográfica, como si hubieras estado viendo una película en vez de leyendo el libro que era un poco el objetivo.

¿Qué es lo que te resultó más difícil, a la hora de abordarlo?

Tenía la idea en la cabeza y mi obsesión era contarla y contarla de la mejor manera posible para que la gente le resultara agradable.
Lo que intenté fue hacerme, lo primero, una sinopsis para tener clara la idea y lo que quería contar, luego hice una sinopsis un poco más grande para poderla capitular. Ya lo tenía todo claro, como en pequeñas celdas, en cada capítulo tenía lo que quería escribir. Eso era el inicio, me hice el esquema de los personajes, me los imaginé, como si fueran de carne y hueso, me puse incluso una fotografía de Salma Hayek, y a partir de ahí el perfil de cómo era el personaje. Y luego empecé a construir la historia.  Aunque luego la historia fue cogiendo vida propia y los personajes fueron desenvolviéndose por su lado. Terminé con una historia parecida pero no con la que en un principio pensaba.

La historia es ésta, no va a haber secuela por tu parte.

Hay una segunda parte muy clara, muy clara, que yo creo que la tengo en la cabeza, ya la tengo como muy estudiada. Los personajes han dado mucho juego. De hecho cuando la novela termina se queda como muy abierta, y yo creo que la gente se queda con ganas de saber cuál es el desenlace de todo, o qué va a pasar con esos personajes.

Muchas gracias y mucha suerte, Alberto.

Por Ginés J. Vera.

lunes, 15 de julio de 2013

Entrevista a RICARDO GUADALUPE: "Una sola palabra, según el contexto, puede ser arte".

Esta semana es un verdadero placer publicar aquí la entrevista que mantuve con Ricardo Guadalupe. Soy deudor suyo, en lo literario y en lo espiritual por cuanto me ha revelado la emoción de la literatura desde la visión del escritor comprometido con su obra. Nacido en Madrid, dejó su trabajo en un confortable despacho para dedicarse a la literatura. 

Tras el éxito de su libro Palabras literarias (también con la editorial Octaedro), publica Frases en el muro, una antología de difícil clasificación. Aquí os dejo la entrevista, ruego que por amistad se me permita el trato de tú. 

¿A qué público va dirigido este libro de menos de 100 páginas y con una portada tan original y actual?

A las personas que les guste llegar a conclusiones, a las que sepan que una frase puede decir más que mil palabras.

Frases en el muro viene prologado no sólo por partida doble, previo a tu prefacio, sino por dos profesores de Filosofía. Cuéntanos este inicio tan filosófico y erudito.

La vida está llena de preguntas y la filosofía trata de dar las respuestas. Tanto en los prólogos del libro como en el prefacio lo que señalamos es que esas respuestas no hay que ir a buscarlas muy lejos, casi siempre están en uno mismo.

Lo subtitulas Diccionario de intuiciones y aunque suena tan académico como los prólogos a los que aludí antes, dices: “Agité la cabeza y salieron 439 frases, las he contado, sin orden ni concierto. (…) Tomadlas, usadlas o no y recicladlas, elaborad vuestro propio diccionario.” ¿Es una invitación entonces a que el libro se lea en complicidad con lápiz y papel?

Así es, yo cogí el diccionario y reescribí las definiciones de un buen montón de palabras. Eso es precisamente lo que quiero que la gente haga, que den un significado nuevo a las palabras, el que para ellos personalmente las defina mejor, según sus experiencias o sensaciones. A eso se le llama renovar el lenguaje y renovar el valor de las palabras. Las frases gastadas ya no nos dicen nada. Y a menudo tampoco nos sirven las de otros. Hay que ir en busca de las frases propias, que serán sin duda las que mejor expresen nuestros deseos.

Frases en el muro suena también a redes sociales, a frases breves tipo twitts, ¿tal vez haya cierta intención de asomarse a las nuevas tecnologías en las que las palabras son tan necesarias como efímeras?

Las redes sociales es el siglo XXI. Las personas están interconectadas al minuto y tienen el poder de generar movimientos alternativos a los canales oficiales y jerarquizados. Con las redes sociales ha llegado la democracia a la comunicación entre personas. Eso sí, como cada canal de comunicación, tiene sus códigos, y en el caso de las redes sociales ganan fuerza los mensajes breves y certeros. Por eso pienso que el lenguaje de “Frases en el muro” puede ser atractivo para quienes hacen uso de los nuevos medios tecnológicos de comunicación.

«El arte es garantía de salud»; yo me atrevo a preguntártelo a colación de que tu anterior libro giraba en torno a la palabra, (Palabras literarias; Ed. Octaedro, 2010), y en éste das un paso y abordas a las frases.

Una sola palabra, según el contexto, puede ser arte. Y la combinación de varias de ellas ya no digamos.
Lo que más me llama la atención, además de lo sucinto, es el maridaje entre los aforismos y los micropoemas, que ya dejas entrever en tu prefacio.

Unas frases son más genéricas, abarcan un espectro más amplio, y otras son más personales, con estas últimas se podrá identificar menos gente, aunque seguramente de forma más intensa.

Destacar las frases que me han impactado -o sencillamente emocionado- de entre las 439, daría para otro libro, pues los lectores van a poder disfrutar a sorbos de auténticas joyas literarias, no obstante me quedo con algunas que espero me comentes escuetamente, si quieres: “Pon cinco adjetivos a tu voz, y te los estarás poniendo a ti mismo como persona.”

Es una frase terapéutica. Haced la prueba.

“…no conocemos la libertad que no disfrutamos (…) sólo se puede vivir plenamente disfrutando de esa libertad que todavía no conocemos.”

Es una frase para la esperanza. Podemos ser mejores de lo que somos.

Y mi preferida: “Sí, la vida pasa, pero lo importante es lo que pasa en la vida”.

La vida ante todo es una gran oportunidad. Así lo veo yo. Tratemos de aprovecharla.

Pregunta comprometida, de hecho viendo la contraportada y tu perfil, seguro que vas a darme una respuesta interesante. A menudo la fuerza de promoción de un libro (y no sólo, pero por centrarnos) se consigue con la provocación y el escándalo. Hay varias frases que podrían ser un titular de prensa comprometido, pero únicamente voy a rescatar una en la que aparece: “monja” y “coito”. ¿Qué opinas?

No pretendo complacer a todo el mundo. Cuando se es auténtico es imposible. Y es eso lo que he buscado ser, auténtico.

Desde que terminaste de escribirlo hasta ahora tal vez has pensado en una o varias frases que deberían aparecer, una al menos, que se haya escapado para formar la 440. ¿O no?

Varias. Una podría ser esta: “Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde. El molde es la educación”. O esta otra, referida al sexo: “Le miro las partes del cuerpo que ella no se ve”.

Última pregunta, última frase; resúmenos en una lo que quieres decirle a los lectores al ofrecernos tus Palabras en el muro, tu Diccionario de intuiciones.

Les diría lo siguiente, a cada uno de ellos, por separado:


Piensa una nueva manera de decir “Te quiero”.

Muchas gracias, Ricardo y mucha suerte.

Podéis saber mucho más acerca de Ricardo Guadalupe en:


Por Ginés J. Vera.

jueves, 11 de julio de 2013

Entrevista a GREGORIO LEÓN: «A veces no conseguimos nuestros objetivos por pereza, porque nos autolimitamos».


Desde hace más de 20 años, el escritor murciano Gregorio León se gana la vida como periodista de Onda Regional, la emisora autonómica de Murcia. Sus cuatro novelas anteriores han merecido distintos galardones literarios, como el Premio Valencia de novela por "Balada de Perros Muertos"; además de recibir el Premio Alfonso Grosso de relatos, o el Miguel de Unamuno, entre otros. Presenta estos días su última novela La emperatriz de Jade, un thriller  a caballo entre la novela negra y el género histórico. Disfruté mucho con la simpatía de Gregorio, os dejo aquí la entrevista.

¿Cómo y cuándo surge la idea de escribir La emperatriz de Jade?

Verdaderamente empieza con una imagen cuando estaba en un hotel de Berlín en el año 2008 y me encontré a una mujer de unos ochenta u ochenta y cinco años que estaba llorando de forma desconsolada en la cafetería, junto a una chica muy joven; me imagine cómo habría sido ella de joven y pensé qué historia había habido hacia setenta años. Ese fue el momento desencadenante de la novela, el punto de arranque.

Las mujeres tienen un especial protagonismo en la novela, ya desde el titulo, y con la protagonista Daniela Ackerman retomando además la acción de El ultimo secreto de Frida K.

Si, en efecto; quería darle continuidad a la detective, no solamente meterla en una peripecia, no solamente meterla en un laberinto, no solo que tuviera que resolver un enigma, sino que quería enfrentarla a sus miedos, a su pasado a sus zozobras, que tiene que ver con su pasado sentimental, en definitiva. Y también con las personas, a las relaciones de pareja, a cómo se vive el amor cuando no terminas de encontrar eso que estás buscando, lo triste que es la vida cuando no recibes una caricia, y Daniela es una mujer muy ambiciosa, de éxito laboral, pero sin embargo no termina de ver su vida porque le falta lo más importante que es el amor, la caricia de la que te hablaba.

Tomo una frase de la novela, sobre Daniela Ackerman: «Era fuerte, se sentía fuerte, pero le dieron ganas de llorar». Es una mujer de contrastes, ¿una heroína moderna? ¿La veremos en otras novelas?

En efecto, yo no quería hacer ni una superwoman ni una mujer atormentada, sino a lo mejor buscar una combinación, que no fuera solamente un personaje de una pieza, sino que tuviera incluso contradicciones, que tuviera muchos elementos y ángulos desde los que mirarla. De esa forma la he buscado, no solamente como alguien que está trabajando para conseguir el control sino que es alguien que reflexiona sobre el amor, lamenta relaciones anteriores de las que ha salido maltrecha o apaleada, relaciones satisfactorias que vivió con intensidad. Es curioso porque las relaciones que ha mantenido tienen una constante que es que siente atraída por hombres que parecen siempre dispuestos a engañarla, aunque cambien de nombre, de altura, que físicamente sean distintos, pero tienen siempre ese atributo, ese punto en común, que es que son mentirosos que la hacen bastante desdichada en el amor.
Seguro que va a seguir apareciendo porque tengo curiosidad por mi mismo de saber a quién se va a enfrentar y cuál va a ser el rumbo que tire su vida.

«Santana, un nombre fácil de conocer y difícil de olvidar».

La novela está llena de homenajes, no solamente a genios, ante los que me descubro y con los que tengo contraída una deuda muy alta, como el caso de Billy Wilder; el homenaje a Hitchcock es clarísimo como es el libro encuadernado en piel; pero es que además del libro se trata de recuperar un objeto como El halcón maltes. Ahondando en lo que te estaba comentando, es un libro de homenajes, también a ciudades en las que he sido feliz, ciudades que me han gustado, están Moscú, y sobre todo el caso de Alicante. Me parecía que estando tan cerca de Murcia y, habiendo pasado tantas horas, de alguna forma quería tributarle un homenaje a Alicante. Es en Alicante donde Daniela vive esa historia de amor tan poderosa con Santana y que también le ha dejado un poso de amabilidad.

Hablando de ciudades, en la relación de escenarios del dosier promocional he visto que falta Murcia, aunque sí que está presente en la novela.

A lo mejor lo he hecho porque con relaciona otras ciudades no tiene tanto peso. Efectivamente, en Murcia es donde Daniela se entrevista un par de veces con el fotógrafo, y es curioso porque la cafetería en la que se celebran esas entrevistas es la cafetería en la que yo desayuno todos los días. Creo que todavía no he tomado la decisión de dar el paso de hacerle el homenaje que de verdad merece a mi ciudad. Solamente quería sacar a mi cafetería, si  aparece el paseo Duques de Lugo, muy cerca de donde vivo. De alguna forma he querido colocar en el escenario, a lo mejor, ciudades que podían tener aparentemente más interés, ¿no? o que eran más reconocibles, como el caso de Moscú de Londres o de Berlín, que son ciudades muy potentes, que tienen una resonancia mayor, pero queda pendiente una deuda que quiero saldar, dedicarle la gran novela que yo quiero escribir sobre Murcia.  No la gran novela sobre Murcia, pero al menos la gran novela que yo quiero escribir sobre mi ciudad.

«Lo más importante en esta vida no es lo que se tiene sino lo que no se tiene», dice Viktor Bronski.

Si te das cuenta estamos siempre ambicionando cosas; uno puede sentirse a gusto con el coche que tiene, con la casa que tiene, hablo de objetos materiales, y sin embargo ambicionas y deseas justamente lo que no tienes, y no solamente objetos, también es un motivo de perversión.  Yo no estoy casado, pero me sorprende la cantidad de gente que está casada –me da igual que sean hombres o mujeres– y es curioso, en algunos casos, me resulta muy llamativo que señores estupendos están casadas con señoras estupendas y, sin embargo, desean a otras mujeres. Eso, la verdad, es que me lleva a reflexionar sobre cuántas relaciones están basadas en la impostura, en la falsedad, ¿no?, y que hay relaciones que efectivamente que se dan autenticas y otras, por el contrario, no lo son. Por eso hablo en la novela de que lo importante no es lo que se tiene, sino lo que no se tiene.

Me recuerda de algún modo a una cita que dice más o menos, que el ser humano llega más lejos para evitar lo que teme que para conseguir lo que quiere.

Si, vamos a ver… Pero yo creo que todos tenemos que pelear tengamos la edad que tengamos, veinte años, cuarenta, ochenta, da igual; tenemos que perseguir siempre un objetivo y un sueño y trabajar afanosamente por él, aunque parezca que no tenemos herramientas ni recursos. Creo que a veces no conseguimos los objetivos que nos marcamos por pereza, por pensar que no estamos preparados para hacerlo. Yo soy bastante optimista, por muy grande que sea la empresa uno no tiene que renunciar a ella, muchas veces somos nosotros los que nos autolimitamos, tenemos que emprender cada objetivo con una determinación clara y sabiendo que somos capaces de conseguirlo. A veces se nos escapa aquella chica a la que creemos imposible porque la vemos demasiado hermosa, o a lo mejor no nos atrevemos a escribir una novela porque pensamos que no estamos preparados; por eso yo animo a la gente no solo a que se declare su amor a la chica que le gusta, sino a que, si por ejemplo, quiere escribir una novela y tiene una historia que la escriba, si tiene una idea que la plasme en un lienzo. En definitiva, que nos atrevamos a aquello que nos parezca inalcanzable.

«Internet es el chico que todo lo sabe», bromea Freddy Ramírez; a la hora de documentarse para esta novela habrá hecho falta algo más que Internet.

Si, a lo mejor excesivo. El problema que yo he tenido con la novela era que la documentación no se notara, en definitiva, que no aguara la historia, que era lo que yo temía, porque la bibliografía que existe sobre la segunda guerra mundial es prácticamente inabarcable. Además llegas a un punto donde debes poner el stop: no leo más sobre esto. Quería colocar a la segunda guerra mundial como escenario, no es una novela sobre la segunda guerra mundial, es una novela sobre pasiones, sobre rencores, sobre odios y sobre cicatrices que te dejan, sobre el amor hacia a la persona equivocada, en este caso, el enemigo. Sobre la segunda guerra mundial ya están los libros de historia perfectamente escritos, ésta es una historia de ficción que tiene su estrato real, eso es lo que me aportaba la documentación, lo que yo quería conseguir con la documentación leída antes de ponerme a escribir la novela.

Sobre esas cicatrices, en la novela hay una frase que destaca Jürgen Honecker: ‘En esta fotografía se ven muchas cicatrices’, ¿tal vez es una novela de cicatrices con ese trasfondo histórico?

Si, justamente, hay has dado en la clave. Realmente  a mí, el personaje de Jürgen Honecker es de los que más me gustan, uno de los pocos amables de esta novela. Es simpático y aparte también de ser otro homenaje a tanta gente de la profesión, tantos fotógrafos. Ahora que estoy de promoción con la novela, me parecen más importantes que yo, hacen un trabajo tan importante como el mío cuando sacas una novela, es autentico arte; tienen vocación, no solamente es hacer un trabajo, son muy meticulosos. Y de lo de la cicatrices, sí;  porque la novela es verdad que arranca en el tiempo actual, pero vuelve a hechos ocurrido hace setenta años y obligatoriamente en ese transcurso del tiempo hay cicatrices; y no hace falta que transcurra tanto tiempo, todos llevamos alguna cicatriz dentro que solo mirarla nos produce dolor, aunque la herida ya no esté, pero ver esa cicatriz nos produce igualmente dolor aunque haya pasado mucho tiempo. 

He leído que su objetivo a encarar una novela es que sea: “una historia fácil de leer pero difícil de olvidar”. ¿Cómo se consigue esto cuando, al final, se llega a una novela con más de quinientas páginas?

No siempre se consigue, esta es una novela fácil de escribir, eso lo sé, pero difícil de olvidar... Fácil de escribir sí, porque aunque me haya llevado tres años lo he pasado muy bien con ella, no me ha dado sudores ni malestar ni nada. Hay gente que sufre mucho escribiendo, yo creo que si se sufre no se debe seguir escribir. Uno puede sufrir por pagar a Hacienda o por soportar el ruido del vecino, no por escribir una novela. El único que puede emitir un dictamen es el lector; una historia difícil de olvidar hasta el punto que contamina la otra, que uno la lea y diga a alguien: me la he leído, me ha gustado y te la recomiendo. Como objetivo está bien porque en cada palabra, en cada página que escribía si tenía ese pensamiento en la cabeza: el hecho de intentar que el lector, al final, termine convencido a acompañarme a otra aventura.

Muchas gracias y mucha suerte, Gregorio.

Por Ginés J. Vera.

lunes, 8 de julio de 2013

Entrevista a JOSÉ OVEJERO: «El miedo nos ayuda también a conseguir la felicidad».

Entrevisto a José Ovejero en el hotel de costumbre, aunque en un lugar menos ruidoso que otras veces y lo agradezco. 
Su novela La invención del amor ha sido galardonada con el prestigioso premio Alfaguara de novela 2013. Hablamos de la novela, del amor y del miedo, con un paisaje azul desde la ventana. 
Es un autor con numerosos premios, entre los que destaca el Primavera de novela en 2005, o el premio Anagrama de Ensayo 2012. Habitual colaborador en prensa y conferenciante, ha dirigido talleres de escritura en diferentes universidades e instituciones culturales. 

Aquí os dejo esta entrevista a la espera de vuestros comentarios.

¿El paisaje es un estado de ánimo?, lo comento por la portada de La invención del amor y ese Madrid como personaje de la novela.

Si, es un personaje importante en la novela, el Madrid de ahora mismo, por eso cuando me dicen: ¿es una novela generacional? digo que no, no es una novela generacional; no tiene que ver con la generación de gente de cuarenta años, como el protagonista, sino que es una novela de una historia con un entorno de la España de ahora. Podría haber sido en Barcelona, Valencia o Madrid, yo conozco mejor Madrid. Ese estado de ánimo al que te refieres destiñe, uno no es un absolutamente independiente; mis personajes viven en un momento dado y ese momento dado está ahí, y es el trasfondo emocional de la novela, ese encanto de futuro, de desconfianza, de esperar de que no pase nada, por si pasa algo y va a ser malo. Es un poco la sensación que yo creo que hay ahora en España, que no me pase nada, esa es la situación.

La portada con esos tonos violetas, con esa descripción, la raya sobre el horizonte.
Como una especie de melancolía de fondo. Además, yo soy muy pesado con las portadas, con dar mucho la lata, y rechazo la mayoría de las que me proponen hasta que encuentro una con la que me identifico.

No me atrevo a calificar la historia como un triangulo emocional más que un triángulo sentimental, prefiero que lo haga el autor.

Es un triangulo, pero aquí es complicado ya que uno de los lados del triangulo no está y esa es una de las cosas interesantes de la novela, que falta algo, que estamos narrando alrededor de un vacio, uno de los retos también literarios que me propuse: cómo consigo contar una historia de amor con un personaje que nunca va a aparecer en la novela, que nunca va a entablar esa relación; así que es la construcción del amor alrededor de un vacio y, por tanto, la construcción del amor con las protecciones de uno mismo que uno lo hace siempre cuando se enamora, de todas formas, pero llevado un poco más lejos.

Una característica de Samuel que me pareció curiosa, bajo el prisma de José Manuel, es esa frase que le dice: ‘Tú de todas maneras tienen un cerebro rumiante’.

Sí, yo diría que es alguien que vive poco y piensa mucho, que es alguien que le da muchas vueltas a las cosas, que se queda un poco en esa vida dentro de sí mismo, ¿no? y quizá lo que cambia en él, precisamente, es eso, que de pronto empieza a interactuar con el mundo de una manera que no está del todo habituado, a implicarse, a pasar de la ficción a lo real y, por tanto, de pasar de la representación, del pensar de todo eso a hacer cosas, cosas inesperadas que a él mismo le sorprenden, y descubre algo muy bonito que es el vértigo: el vértigo cuando vas a hacer algo arriesgado, el momento previo a hacerlo que es cuando él se siente de verdad vivo.

Haber obtenido el premio Alfaguara de novela 2013 es, en cierto modo, una responsabilidad más que un reconocimiento ante el jurado?

No, yo no me siento más responsable ahora que antes. Con cada libro que he publicado me he sentido responsable de ese libro, pienso que tengo que hacer todo lo que pueda para que ese libro sea lo mejor posible, no solo ya por respeto al lector, también a mí mismo; yo tengo que hacer eso que a mí me satisfaga, no puedo dar una historieta entretenida para salir del paso. No creo que la responsabilidad aumente, a lo mejor te lo digo cuando vaya a empezar el próximo libro, que vaya con mayor carga, pero creo que no.

«Superados los cuarenta rumiamos nuestras vidas moderadamente satisfechos haciendo la digestión de nuestros sueños».

Eso dice Samuel, con el que a veces estoy de acuerdo, otras no; pero creo que sí, que a menudo. A unos les toca a los cuarenta, a otros antes, a otros después, pero llega un momento en el que si mira lo que ha hecho, lo que es, dónde está, y dónde él había soñado que estaría, qué es lo que había soñado que haría y, a menudo, esa es la famosa crisis de los cuarenta. Lo que hace es no cambiar nada, no atreverse a intentar realizar alguno de esos sueños sino a aferrase a sus seguridades.

«Lo que no tiene miedo se extingue estúpidamente, el miedo nos protege y nos salva».

Sí, yo siempre he pensado eso, he pensado que es uno de esos instintos útiles que tenemos y que cuando se critica a alguien por tener miedo, en el fondo, es una estupidez. El miedo excesivo puede paralizarte, pero el miedo es una señal de alarma, de que hay un peligro, y si no reconoces los peligros te extingues. El miedo está ahí, la evolución ha tenido la sabiduría, si podemos hablar en estos términos, de introducir en nosotros el miedo, porque si no comeríamos cualquier cosa, haríamos cualquier cosa; el miedo, en el fondo, es un reconocimiento a nuestras limitaciones, y eso siempre es útil.
«Leemos una novela para añadir historias a nuestra vida».

Yo creo que no, yo creo que ahí Samuel se equivoca. Leemos novelas porque creo que mediante la ficción lo que conseguimos es ir a un lugar que no existe pero que nos pone en contacto no otras vidas, sino con nuestra propia vida, y eso es lo interesante. Esas novela que dicen para escapar de la realidad hacen lo que dice Samuel, esas no son las interesantes. La realidad no hay que escapar de ella, hay que enfrentarse a ella, para eso sirve la buena ficción; yo soy muy optimista.

«El enemigo de la felicidad no es el dolor, sino el miedo».

A pesar de la necesidad del miedo, como decía, el miedo excesivo nos paraliza; entonces, el miedo a sufrir hace que no nos atrevamos a realizar actos que también podrían hacernos felices, lo que te decía antes de la famosa crisis de los cuarenta. Puedo perder mi seguridad, puedo perder esta comodidad, puedo perder;  entonces, ese miedo a perder nos impide jugar y ganar. No sé si me explico: si no arriesgas no ganas, te quedas ahí, un poco como está Samuel al principio de la novela, en esa moderada satisfacción.

La felicidad, ¿es la ausencia del miedo?

No estoy de acuerdo con eso por lo que te digo. Creo que el miedo es útil, el problema es el miedo excesivo, yo creo que el miedo nos ayuda también a conseguir la felicidad, en ese sentido que nos señala nuestras limitaciones y nos impide hacer cosas que el fondeo nunca podrían servirnos.
«Las cosas hay que concluirlas darles una forma definitiva».


Bueno, eso no lo digo yo, lo dice la teoría Gestalt, que el ser humano tiende a completar las formas. Tendemos a cerrarlo todo; si ves en alguien unos trazos que se asemejan a una cara, aunque no esté completa vemos una cara. En nuestra vida lo mismo, tenemos que cerrar las cosas, darnos cuenta o proyectar un poco lo que no está para poder verlo. Bueno, pues en el momento en el que le dan un buen consejo a Samuel, el de no dejar las cosas colgando sin una solución mínimamente satisfactoria.

Muchas gracias y mucha suerte, José.

Por Ginés J. Vera.

jueves, 4 de julio de 2013

Entrevista a JERÓNIMO TRISTANTE: «Una novela histórica tiene que hacer que el lector se sienta contigo en otra época».

La entrevista de hoy es a un colega escritor, colega de ciencias, por cierto (Estudió Biología en la Universidad de Murcia y actualmente es profesor de Biología y Geología de educación secundaria)

   Murciano para más señas, que me concedió una simpatiquísima entrevista en su periplo promocional de su última novela. La palabra ruido ambiental ha cobrado un nuevo significado para mí en la transcripción de la entrevista, esto a modo de confesión, claro. Os dejo la entrevista a Jerónimo Tristante a la espera de vuestros comentarios, no descarto que tras leerla, él mismo quiera mandarme a Victor Ros a hacerme 'unas preguntas'.


--Ginés J. Vera: ¿El público esperaba una nueva entrega del detective Víctor Ros tras la última aventura en 2010?

--Jerónimo Tristante: Si, si que lo esperaba. Yo normalmente alterno una de otra temática con una Víctor Ros. Publique El valle de las sombreas y me encontré con un hecho histórico que ocurrió en noviembre de 1936 en Madrid sobre la guerra civil; hay que gente que dice que es un tema agotado pero para nada, cualquiera que persona que vivió esa época y te puede contar historias de película. El caso es que me encontré con este hecho histórico que no es muy conocido y que tenía relación con otro muy interesante y pensé en una trama y en una precuela de El valle de las sombras, un personaje que investiga casos en el Madrid a punto de entrar los nacionales.

La presión de los lectores para que hubiera una nueva historia de Víctor ros la viví en la Feria del Libro de Madrid, me decían: ¿qué pasa con Víctor Ros, cuándo sale? Mi propio editor me lo decía: ‘la gente quiere un nuevo Víctor Ros’. Terminas una novela de Víctor Ros y ya quieren más. A mí me encanta, siempre se cuenta la historia de Sherlock Holmes y Conan Doyle que le mato; pero es que corren unos tiempos en los que la gente quiera más de Víctor Ros, que quieran vivir más aventuras, y te pida más, me parece estupendo. La última noche de Víctor Ros la escribí el verano pasado, alteré el orden de la publicación. A veces se dice que son las editoriales quienes imponen las publicaciones pero no, son los lectores lo que te dirigen, y yo encantado con la reacción de la gente. La anterior novela de Víctor Ros era más gore, he intentado retomar ese aire de homenaje al folletín que tanto gusta a los lectores de Víctor Ros. De hecho, fíjate si hay demanda que vamos a hacer una serie de televisión de Víctor Ros.

--G.J.V.: ¿A veces la solución a un conflicto es analizarlo desde una perspectiva nueva como hace Clara?

--J.T.: Sí, porque a veces, cuando estás dentro del problema, sucede que hay que evitar que los árboles no te dejen ver el bosque. A veces estas dentro de un problema dándole vueltas y una visión externa ayuda mucho. En este caso creo que si, a veces una persona ve las cosas desde fuera y dice: ‘esto es muy fácil’.

--G.J.V.: El estilo de sus novelas es muy peculiar, según una opinión que he leído sería una mezcla entre Sherlock Holmes y el universo galdosiano.

--J.T.: Bueno, a mi me lo dijeron en Madrid, cuando publique El misterio de la casa Aranda, en una presentación; me pareció superfuerte. Yo soy galdosiano estricto, lógicamente si estás retratando el Madrid de esa época a lector le tiene que recordar al Galdós. En muchos momentos se tiene que parecer a La regenta; si estés retratando ese mismo universo que te digan que es algo galdosiano es normal.

--G.J.V.: De entre las curiosidades una pregunta castiza, ¿existieron en realidad ‘las famosas judías estofadas de la Taberna del tío Colás’?

--J.T.:¿En esta novela? No; una novela histórica tiene que hacer que el lector se sienta contigo en otra época. Es muy importante dejar la documentación en el puntito adecuado, esto implica que el noventa y cinco por cien de las tabernas y lugares que reflejo son reales y el resto no, en El enigma de Calabria nombro un restaurante de la plaza de España, pues el menú lo copie literalmente. Si te soy sincero este (las famosas judías estofadas de la Taberna del tío Colás) creo que me lo inventé.

--G.J.V.: Las aventuras y misterios del detective Víctor Ros han traspasado nuestras fronteras, ¿cómo ven los lectores de Polonia, por ejemplo, a Víctor Ros?

--J.T.: Yo creo que bien, como siempre nos llama la atención lo exótico.., ten en cuenta que a los escritores españoles nos va bien en Francia, Italia, o en Alemania. Hemos conseguido alcanzar cierto prestigio fuera por el tipo de novela que hacemos. Somos una generación influida por el lenguaje audiovisual, con una patina de calidad literaria europea y luego con una ambientación histórica rigurosa muy veraz y muy real. Eso da lugar a un tipo de novela que el lector avezado le gusta y disfruta, también a los editores les gusta mucho. La documentación hay que cuidarla Yo o me pateo el sitio, o me busco fotos, o miro en internet. Para esta novela contacté con una persona que me proporciono muchos datos, incluso libros que están casi casi en extinción. Y lo de que nos resulta siempre más exótico lo de fuera, es porque con la primera novela que publique no me sacó ni La verdad ni La opinión. Es pasar de: ‘Es de Murcia’ a ‘¿Es de Murcia?’… Ahora en Murcia tengo una calle y todo, pero para llegar a eso hay que trabajarlo mucho, supongo que en Valencia ocurrirá lo mismo.

--G.J.V.: Escribir novelas de detectives, ¿le hace a uno más perspicaz? ¿Qué hay de Víctor Ros en Jerónimo Tristante?


--J.T.: Pues yo creo que sí, sobre todo con un personaje como este; al final terminas un poco fijándote demasiado en los detalles y eso es bueno. A veces, cuando analizas lo que hace Sherlock Holmes, Víctor Ros, o ‘El mentalista’ si explicas el porqué llegan a esas conclusiones, si que te fijas, es verdad que unos pocos detalles pueden darte conclusiones sobre las personas. Esto a veces me da miedo, porque veo cosas que no quiero ver, y a veces incluso te crea problemas e incomprensión. Me ha ocurrido con algunas personas y aunque no se puede prejuzgar a la gente, las primeras impresiones son muy buenas, en ocasiones lo tildamos de presentimientos o de prejuicios, y no son prejuicios son post-juicios. A veces te das cuenta de cosas inconscientemente…  es un tema muy interesante.

Muchas gracias, Jerónimo y mucha suerte.

Por Ginés J. Vera.