lunes, 20 de julio de 2015

TOMÁS NAVARRO: «Encontraremos la felicidad cuando razón y emoción vayan de la mano en equilibrio».



En Maleta de libros en esta ocasión entrevistamos a un psicólogo que se define a sí mismo como ‘un enamorado de las personas, de lo que sienten, lo que piensan y lo que hacen’. Tomás Navarro reparte su tiempo entre la escritura técnica y de novela, la formación, la consultoría, las conferencias y los procesos de asesoramiento y coaching personal y profesional. Empezó trabajando con niños en un hospital, desde una perspectiva clínica y educativa. Más tarde decidió dar un giro a su carrera profesional y se dedicó a ayudar a las personas a trabajar y vivir más felices. Fundó así una consultoría especializada y años más tarde un centro de bienestar emocional con el mismo objetivo. Le entrevisto por el libro ‘Fortaleza emocional’ que ha publicado recientemente en Zenith.

¿Nos da una definición de del concepto de fortaleza emocional para ir entrando en materia?

La fortaleza emocional es la suma de las diferentes fortalezas, habilidades, conocimientos, técnicas y estrategias que nos ayudan a hacer frente al día a día. Cuantas más fortalezas y mejor nivel de desempeño tengamos, de más recursos dispondremos y más seguros nos sentiremos. Por ejemplo, si tomamos buenas decisiones seremos más felices. Si sabemos analizar a las personas que nos rodean nos podremos relacionar mejor y así con cada una de nuestras fortalezas... Por lo que la fortaleza emocional es un facilitador y un protector de la felicidad.

Aconseja leer este libro con una libreta a mano para ir anotando reflexiones y aprendizajes, no es solo leer pasivamente es tomar la iniciativa, ser proactivo.

¡La acción es básica! Los lectores habituales de psicología y autoayuda están suficientemente ilustrados en la mayoría de los casos. Pero el problema es que no saben o no pueden dar ese primer paso. En el libro doy las claves para poder transformar el deseo en una realidad. La clave está en la definición de objetivos, en el diseño de un plan de trabajo y en reunir el valor suficiente como para pasar a la acción. Consciente de lo difícil que resulta he destinado diferentes espacios a lo largo del libro, así como una parte en su totalidad para ayudarte a dar ese primer paso que te va a permitir vivir la vida que deseas.

Veo que es clave, precisamente para saber tomar las decisiones adecuadas, la forma en la que interpretamos lo que nos ocurre, el filtrado de la realidad por los sentidos.

Los sentidos son los puertos de conexión con la realidad, pero lo importante no es la realidad, sino cómo vemos esa realidad. Nada más percibir algo, aplicamos un filtro y le damos sentido, por lo que debemos prestar especial atención a este proceso cognitivo. Una botella de agua no tiene el mismo significado para una persona perdida en el desierto, un directivo de una planta embotelladora de agua, un deportista o la madre de un bebé. De la misma manera si no hemos gestionado bien una decepción amorosa, aplicaremos un filtro con cada una de las personas con las que intentemos mantener una relación. Nuestro aprendizaje preprograma nuestros sentidos para dar un significado determinado a lo que perciben. La buena noticia es que esta programación es flexible y permeable, por lo que en cualquier momento podemos actualizar el ‘software’ y ajustarlo a la realidad.

Para ganar en fortaleza emocional una de las herramientas a nuestro alcance que nos proporciona este libro es una metodología de análisis para discernir la decisión más conveniente en cada momento.

Tomamos miles de decisiones al día, pero pocas personas saben hacerlo bien. En realidad no es tan complejo ya que es una sencilla técnica que se puede aprender. Las buenas decisiones parten de un buen análisis del contexto, de una exhaustiva valoración de las alternativas posibles, de una adecuada valoración de la evolución de cada alternativa a corto, medio y largo plazo y de una priorización de las diferentes alternativas u opciones.
El problema con las decisiones es que solemos mezclar el deseo, el miedo y la comodidad en nuestro análisis, por lo que acabamos decidiéndonos por alguna opción cortoplacista, mal analizada o descontextualizada.

Para poder conservar la perspectiva basta con aplicar el método que describo con detalle en ‘Fortaleza emocional’ y prestar atención a la posible distorsión del proceso por el miedo, el deseo o la comodidad.

Para lograr el cambio imagino que al principio debe ser difícil, habrá que invertir mucha energía y tal vez mucho tiempo para revertir tanto pensamiento negativo, tanta toxicidad si pensamos, actuamos y sentimos según esas creencias que hemos ido consolidando y robusteciendo a lo largo de muchos años.
Bueno, mis clientes se suelen sorprender de la rapidez de este proceso. De la misma manera he recibido correos de lectores gratamente sorprendidos por lo rápido que han hecho el cambio. La clave está en la comprensión. Cuando comprendemos, asimilamos e integramos que hay otra manera de pensar, de decidir, de actuar o de vivir, es como si hubiéramos activado un resorte. De la misma manera que ocurre en la película Matrix, cuando tomamos la pastilla roja, aprendemos una nueva forma de ver la vida que se consolida automáticamente ya que continuamente disfrutamos de las ventajas de lo que hemos aprendido.
Hay una gran diferencia entre razón y emoción, la fortaleza emocional ¿trata de compensar ambas o de hacer valer la segunda sobre la primera para apreciar la felicidad plena?

La cognición es el mayor de los logros evolutivos y lo que nos diferencia del resto de las especies, pero sería un error creer que la cognición todo lo puede. Ahora bien, lo que ocurre es que la mayor parte de las personas están utilizando muy poco este gran recurso, a pesar de que, por lo que he podido comprobar a lo largo de mi experiencia profesional, encontraremos la felicidad cuando razón y emoción vayan de la mano en equilibrio.

El papel de la cognición es tan importante que incluso es capaz de crear emociones críticas para ser felices como por ejemplo el impulso o la ilusión.

Una de las fortalezas emocionales más importantes es saber modelar y compensar las emociones negativas asociadas precisamente a la adversidad.

En función del significado que otorguemos a la adversidad y la percepción que tengamos de nuestros recursos, afrontaremos con más o menos garantías los problemas o retos. He trabajado con muchas personas extraordinarias que no creían que lo fueran y como tal, no desplegaban todos los recursos de los que disponían ante la adversidad. No se trata de sobrevalorar nuestras capacidades, pero todavía menos de menospreciarlas. 

Por otro lado, es posible que estemos pasando por un mal momento, como por ejemplo una enfermedad, un despido o una espera ante los resultados de una oposición. A pesar de estar pasándolo mal por una quimioterapia, por ejemplo, podemos y debemos crear oportunidades para disfrutar de emociones positivas ya que tendrán un gran efecto positivo en nuestro organismo que a su vez redundará en positivo en el proceso y en el afrontamiento de la adversidad. En cualquier caso, seamos víctimas de una adversidad o no, debemos buscar activamente ocasiones para disfrutar, sonreír y pasarlo bien. 

‘La ignorancia es la mejor opción para imprimir un giro en una relación con una persona tóxica’, es una frases sobre la ignorancia que me ha resultado curiosa, ¿nos la comenta?

¡Cómo no! El principal error que comete una persona no tóxica es el de proyectar pensamiento en una persona tóxica. Una persona tóxica se va a dormir cada día tranquilo a pesar de las fechorías, manipulaciones o perversiones que haya cometido, ya que según su punto de vista no está haciendo nada malo.

Si analizamos con más detalle el modo en el que piensa una persona tóxica veremos que en realidad necesita de sus  víctimas. Cuando le estamos pidiendo a una persona tóxica que reconsidere su comportamiento, lo que en realidad está entendiendo es que tiene que aflojar un poco o emplear estrategias más sofisticadas si no quiere perder su sparring.

Pero si esta persona tóxica ve que no tiene capacidad de influencia sobre su víctima y que haga lo que haga no consigue ninguna reacción ni ningún feedback, es más probable que decida buscarse a otra víctima... Pero cuidado, hablamos de probabilidad, no de certezas. Mi mejor consejo, siempre, es que salgamos del círculo de influencia de una persona tóxica.

Otra que me gustaría que nos comentara es: ‘la adversidad despierta talentos que permanecen durmiendo en la prosperidad’; casi es un canto en favor de las crisis y las adversidades.

Creo que no debemos buscar las crisis activamente, pero lo que si que es cierto es que en situaciones de bonanza no solemos desplegar todos nuestros recursos. En cambio, cuando estamos en una situación compleja, ante un reto o ante un problema, muchas personas entran en un modo de alerta especial que les permite pensar y actuar de una manera distinta y mejor. No obstante no se puede aplicar esta afirmación a todo el mundo ya que si el nivel de ansiedad es muy elevado, ocurrirá precisamente todo lo contrario colapsándose las virtudes y recursos de la persona.

Háblenos brevemente de un par de conceptos que me han parecido muy interesantes en su libro, el del estilo de vida autotélico y el de fluir o ‘flow’.

Empecemos por el estilo de vida autotelico. En realidad lo que busca este estilo de vida, es que tu vida tenga sentido por sí misma. En muchas ocasiones nos vemos postergando momentos de placer y recompensas y justificando sacrificios prolongados, sin sentido o desproporcionados. Y no en pocas ocasiones, cuando llega el momento de disfrutar de la recompensa que te ha justificado tanto sacrificio, ha pasado alguna adversidad, accidente, calamidad o incluso la muerte que no te ha permitido disfrutarlo.

De nuevo en el equilibrio está la clave. Busca, cada día, actividades, trabajos, personas que te permitan disfrutar que tengan sentido en sí mismas. Por ejemplo si sales a correr, sal por un lugar bonito, a tu ritmo y disfrutando de la experiencia. Si vas a tomar una ducha, aunque solo tengas cinco minutos, concéntrate en disfrutar de la ducha con los cinco sentidos. Te propongo un ejercicio si  quieres dar el primer paso para vivir una vida autotélica... Pregúntate durante una semana por el sentido que tiene lo que estás haciendo, sea lo que sea...

El segundo de los conceptos es el de flow. El flow es un estado de concentración máximo que te permite dar lo mejor de ti a la vez que te aísla de elementos que están perjudicando tu rendimiento como el hambre, la fatiga o el dolor. Cuando fluimos nuestro cuerpo se regenera, liberamos endorfinas, se activa el proceso de neurogénesis y mil efectos beneficiosos más.
La buena noticia es que podemos fluir tanto como queramos, la mala noticia es que solo fluimos cuando estamos haciendo algo que nos gusta, estimula o motiva. Es por este motivo que resulta tan importante que lo que hagas tenga sentido.

Muchas gracias y mucha suerte, Tomás.

Por Ginés J. Vera.
Foto: AU Agenda Urbana  http://au-agenda.com/entrevista-tomas-navarro/

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